La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, volvió al centro del debate público internacional tras una entrevista concedida al medio británico The Guardian, en la que afirmó que su liderazgo “fue una amenaza para muchos”, en medio de un balance crítico de su paso por el Gobierno.
Márquez, quien hizo historia en 2022 al convertirse en la primera mujer afrodescendiente en ocupar la Vicepresidencia, aseguró que su experiencia en el poder estuvo marcada por obstáculos estructurales, tensiones internas y episodios de discriminación racial. En sus palabras, no se trató únicamente de diferencias políticas, sino de un entorno donde su figura representó un desafío para sectores tradicionales del poder.
Un liderazgo que incomodó dentro y fuera del Gobierno
En la entrevista, la vicepresidenta señaló que, pese a su papel en la victoria electoral junto al presidente Gustavo Petro, no logró consolidar un rol de liderazgo dentro del Ejecutivo. Según explicó, fue “bloqueada” en múltiples ocasiones, lo que limitó su capacidad de impulsar iniciativas clave, como el Ministerio de Igualdad.
La funcionaria también reveló que su relación con Petro se deterioró con el tiempo, hasta el punto de mantenerse distantes durante más de un año. Uno de los momentos más críticos fue su salida del Ministerio de Igualdad en 2025, tras cuestionar públicamente la falta de recursos y denunciar presuntos problemas de corrupción dentro del Gobierno.
Racismo, ataques y exclusión política
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la denuncia de racismo. Márquez afirmó que enfrentó discriminación tanto desde sectores externos como dentro del propio Estado colombiano, al que calificó como “racista”.
Relató episodios de ataques mediáticos, caricaturas ofensivas y cuestionamientos constantes a su gestión, incluyendo críticas por el uso de transporte oficial y sus viajes internacionales, algunos de ellos enfocados en fortalecer relaciones con África.
Incluso, mencionó agresiones en redes sociales, entre ellas un caso judicial en el que un usuario la insultó con términos racistas, sin que la justicia considerara que hubo incitación al odio, decisión que actualmente está en apelación.
Un fenómeno político con impacto simbólico
Pese a las dificultades, Márquez defendió su paso por la Vicepresidencia como un hito histórico para las comunidades afrodescendientes en Colombia, tradicionalmente marginadas del poder político.
Su llegada al Gobierno fue vista como un símbolo de cambio, no solo en Colombia, sino en América Latina, donde pocas mujeres negras han alcanzado cargos de tan alto nivel. En la entrevista, comparó su experiencia con la de figuras como Kamala Harris, señalando patrones similares de exclusión en estructuras de poder.
Balance y futuro político
Aunque en su momento fue considerada una de las figuras políticas emergentes más importantes del país, Márquez reconoció que no logró alcanzar todos los objetivos propuestos durante su gestión. Sin embargo, atribuyó estas limitaciones a factores estructurales más que a fallas personales.
También confirmó que no planea aspirar a la presidencia, en parte por su compromiso de cumplir un solo periodo, pero también por las barreras que enfrentó dentro del sistema político.
“Mi liderazgo como mujer negra se convirtió en una amenaza para muchos”, afirmó, subrayando que existía temor de que su crecimiento político pudiera llevarla a ocupar la presidencia en el futuro.
Contexto: de lideresa social a vicepresidenta
Antes de llegar al poder, Márquez construyó una trayectoria como lideresa ambiental y defensora de derechos humanos en el Cauca, enfrentando amenazas por su oposición a la minería ilegal y su defensa del territorio. Su historia personal, marcada por la lucha social y el activismo, fue clave para su ascenso político y su conexión con sectores históricamente excluidos.



