Francia sale a Miami a ganar con todo porque el orgullo de los Bleus no acepta cuartos puestos
Los galos llegan al Hard Rock Stadium con una motivación que va más allá de la medalla de bronce. Para una selección acostumbrada a competir siempre por los primeros lugares, terminar cuarta en un Mundial sería un golpe adicional al dolor de la eliminación ante España, y los jugadores lo saben. Mbappé fue el primero en hablar en la previa con una frase que lo dice todo: Francia viene a ganar, no a despedirse. El capitán galo tiene además su propia batalla particular con Messi por la Bota de Oro, igualados en ocho goles, lo que garantiza que saldrá al campo con la misma voracidad goleadora que mostró ante Irak y Costa de Marfil en la fase de grupos cuando marcó cuatro tantos en dos partidos.
Dembélé, Oliver Giroud como asistente técnico de Deschamps en este último partido, Camavinga y Olise conforman un equipo que sobre el papel tiene suficiente calidad individual para superar a cualquier rival del mundo cuando encuentra su mejor versión. La pregunta que queda en el aire es si Francia será capaz de conectar ese interruptor mental que la haga jugar libre y sin presión después de la decepción de Dallas, algo que históricamente le ha costado trabajo a los Bleus en los partidos de tercer puesto donde nunca han brillado especialmente. Sin embargo, con Deschamps despidiéndose en el banco y con Mbappé cazando a Messi en la tabla de goleadores, los ingredientes están sobre la mesa para que Francia cierre esta Copa del Mundo con una victoria que le deje al menos la medalla que su campaña mereció.



