Varias entidades del sector público en Francia comenzaron un plan piloto para implementar la semana laboral de cuatro días sin reducción salarial, con el objetivo de evaluar su impacto en productividad y bienestar laboral.
El experimento, que se desarrollará durante seis meses, permitirá analizar indicadores como eficiencia, ausentismo y satisfacción de los empleados. Las autoridades aseguraron que los servicios esenciales no se verán afectados.
Especialistas en recursos humanos consideran que la iniciativa podría marcar una tendencia en Europa si los resultados muestran mejoras en el equilibrio entre vida personal y trabajo.




