El Parlamento de Francia aprobó finalmente el presupuesto nacional para 2026, poniendo fin a meses de tensiones políticas, bloqueos legislativos y mociones de censura que habían retrasado la hoja de ruta económica del Gobierno.
La aprobación se logró tras intensas negociaciones entre el Ejecutivo y sectores moderados del Parlamento, en un contexto marcado por la fragmentación política y la falta de mayorías claras. El proceso estuvo acompañado de protestas sociales y un fuerte debate sobre el control del gasto público, la inflación y el impacto de las reformas fiscales.
El presupuesto contempla medidas de contención del déficit, ajustes en el gasto estatal y partidas destinadas a defensa, transición energética y protección social, áreas consideradas prioritarias por el Gobierno. También incluye compromisos para cumplir con las reglas fiscales de la Unión Europea, luego de varios años de gasto extraordinario.
Con la aprobación del texto, el Ejecutivo busca estabilidad institucional y financiera, además de enviar un mensaje de confianza a los mercados y a sus socios europeos. No obstante, la oposición advirtió que mantendrá la presión política y social frente a las políticas económicas previstas.
La votación marca un punto clave para el escenario político francés de cara a los próximos comicios regionales y presidenciales, en un país donde el clima político sigue siendo tenso.




