Las islas del Pacífico se preparan para el futuro climático: así funcionará su fondo regional de resiliencia

Los países miembros del Foro de las Islas del Pacífico reforzaron esta semana su apuesta por una respuesta regional frente al cambio climático y el aumento del nivel del mar, con especial atención a las comunidades costeras que enfrentan erosión, inundaciones y pérdida de territorio.

Durante la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Foro de las Islas del Pacífico, celebrada en Suva, Fiji, los gobiernos de la región respaldaron los avances del Pacific Resilience Facility (PRF), un mecanismo financiero liderado por los propios países del Pacífico destinado a canalizar recursos hacia proyectos de adaptación climática, preparación ante desastres, soluciones basadas en la naturaleza y respuesta a pérdidas y daños.

Aunque el fondo no fue creado durante esta reunión —su tratado entró en vigor el 6 de mayo de 2026—, los ministros dieron un nuevo impulso a su capitalización y a su puesta en funcionamiento, en un momento en que las naciones insulares reclaman mayores recursos para hacer frente a los efectos cada vez más visibles del calentamiento global.

La cuestión es especialmente urgente para los Estados insulares del Pacífico, muchos de los cuales poseen territorios de baja elevación y dependen directamente de sus costas para sus viviendas, infraestructura, pesca, turismo y seguridad alimentaria.

Un fondo diseñado desde el Pacífico

El Pacific Resilience Facility representa uno de los principales esfuerzos de los países de la región para reducir su dependencia de mecanismos internacionales de financiación climática que, según gobiernos y organismos regionales, suelen ser difíciles y lentos de utilizar.

El mecanismo fue impulsado por el propio Foro de las Islas del Pacífico y está concebido como una institución regional, gestionada y dirigida por los países del Pacífico. Su objetivo es proporcionar financiación para iniciativas que permitan a las comunidades prepararse mejor ante los efectos del cambio climático y los desastres naturales.

Entre las áreas que pueden recibir apoyo se encuentran la adaptación climática, la preparación y respuesta frente a desastres, las soluciones basadas en la naturaleza y proyectos relacionados con pérdidas y daños. También se contempla el fortalecimiento de capacidades e instituciones para aumentar la resiliencia de las comunidades.

El tratado que establece el PRF fue firmado por líderes del Foro en 2025 y posteriormente alcanzó las ratificaciones necesarias para entrar en vigor en mayo de 2026. Australia y Fiji, por ejemplo, formalizaron su ratificación el 6 de mayo. El Gobierno australiano describió el mecanismo como una instalación financiera liderada, administrada y propiedad de los países del Pacífico.

La sede del mecanismo estará en Nuku’alofa, Tonga, mientras que contará con una presencia complementaria en Suva, Fiji, y mecanismos de coordinación nacionales en los países miembros.

La erosión costera se convierte en una amenaza cada vez mayor

El debate sobre financiación climática tiene una relación directa con uno de los problemas más delicados para las islas del Pacífico: la transformación de sus costas.

El aumento del nivel del mar, combinado con tormentas más intensas, inundaciones, cambios en los patrones de oleaje y otros efectos climáticos, incrementa la presión sobre comunidades que viven cerca del litoral.

La erosión puede afectar viviendas, carreteras, puertos, instalaciones turísticas, sistemas de agua potable y tierras utilizadas para la agricultura. En algunas comunidades también existe el riesgo de que la intrusión de agua salada afecte los cultivos y las fuentes de agua dulce.

El Foro de las Islas del Pacífico ha advertido que, debido a la baja elevación y al reducido tamaño de muchos de sus Estados miembros, la erosión costera y las inundaciones asociadas al aumento del nivel del mar pueden amenazar directamente la existencia y la continuidad de algunas comunidades.

Sin embargo, los especialistas también han advertido que describir a las islas simplemente como territorios destinados a desaparecer resulta demasiado simplista. Algunas islas y atolones pueden modificar su forma, tamaño y posición como consecuencia de los procesos naturales que actúan sobre los arrecifes y los sedimentos.

Esto significa que las políticas de adaptación pueden desempeñar un papel decisivo para permitir que las poblaciones permanezcan en sus territorios y mantengan sus medios de vida.

El problema no es solamente conseguir dinero, sino acceder a él

Uno de los principales reclamos de los gobiernos insulares del Pacífico es que los compromisos internacionales de financiación climática no siempre se convierten en recursos disponibles con rapidez.

Los países de la región necesitan financiar desde grandes obras de infraestructura hasta proyectos comunitarios de menor escala, como protección de costas, restauración de manglares, sistemas de agua, agricultura adaptada al clima, infraestructura resistente a inundaciones y preparación frente a ciclones.

Sin embargo, acceder a fondos internacionales puede implicar procesos burocráticos prolongados y requisitos técnicos que resultan especialmente difíciles para Estados pequeños con capacidades administrativas limitadas.

La creación de un mecanismo regional busca precisamente reducir parte de esas barreras y permitir que los países del Pacífico tengan una mayor participación en las decisiones sobre cómo se utilizan los recursos.

El Fondo Monetario Internacional también ha identificado la protección costera y el control de la erosión como componentes importantes de las necesidades de adaptación climática de los pequeños Estados insulares del Pacífico.

Los cancilleres piden acelerar la capitalización del fondo

En la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del Foro, los gobiernos destacaron la necesidad de aumentar los recursos disponibles para el Pacific Resilience Facility.

Los ministros alentaron a los países miembros a intensificar sus esfuerzos diplomáticos para conseguir aportes de socios internacionales y de instituciones financieras para la capitalización del mecanismo.

También señalaron que próximas reuniones internacionales ofrecerán oportunidades para conseguir nuevos compromisos económicos, entre ellas la reunión de líderes del Foro en Palau, la Asamblea General de Naciones Unidas, las reuniones preparatorias de la COP31 y la propia conferencia climática de Naciones Unidas.

Según información difundida tras la reunión, los ministros respaldaron además los avances hacia la plena operación del PRF y pidieron continuar con el establecimiento de sus estructuras de gobierno. También destacaron la necesidad de avanzar en el nombramiento de su junta directiva y en la transición del equipo hacia Tonga, donde estará ubicada su sede.

El objetivo: movilizar más recursos para las comunidades

La apuesta del Pacífico no se limita a construir barreras físicas contra el mar.

El diseño del PRF contempla también soluciones basadas en la naturaleza, que pueden incluir la restauración de ecosistemas capaces de reducir los efectos de las inundaciones y las tormentas.

Manglares, arrecifes de coral, humedales y otros ecosistemas costeros pueden funcionar como barreras naturales frente a la energía del oleaje y, al mismo tiempo, contribuir a proteger la biodiversidad y los medios de subsistencia de las comunidades.

Este tipo de proyectos puede ser particularmente importante para las pequeñas islas, donde construir grandes infraestructuras de protección puede resultar costoso, técnicamente complejo o ambientalmente problemático.

La estrategia regional, por tanto, combina infraestructura, conservación ambiental, preparación ante desastres y fortalecimiento de las comunidades.

Australia aumenta su respaldo financiero

Australia se encuentra entre los países que han anunciado un respaldo importante al mecanismo.

El Gobierno australiano informó que ha comprometido una contribución fundacional de 100 millones de dólares australianos para el Pacific Resilience Facility y ha presentado el mecanismo como una herramienta para financiar adaptación climática, preparación ante desastres, soluciones basadas en la naturaleza y proyectos relacionados con pérdidas y daños.

Además, Australia anunció en 2026 un nuevo paquete de financiación de 550 millones de dólares australianos para la Australian Infrastructure Financing Facility for the Pacific, dentro de su estrategia de cooperación con los países del Pacífico.

Otros socios internacionales también han mostrado interés en aportar recursos al fondo.

La intención de los países insulares es que el mecanismo no dependa exclusivamente de unos pocos donantes, sino que pueda alcanzar una escala suficiente para financiar proyectos en distintas partes de la región.

Un objetivo de financiación mucho mayor

Los países del Foro han planteado una meta ambiciosa para el Pacific Resilience Facility: movilizar alrededor de 1.500 millones de dólares para financiar acciones de resiliencia compatibles con el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

El esfuerzo de capitalización será uno de los asuntos que continuará sobre la mesa durante las próximas reuniones internacionales sobre clima y desarrollo.

La necesidad de aumentar los recursos se explica por la magnitud de los desafíos que enfrentan los pequeños Estados insulares. Para estas naciones, el cambio climático no es únicamente un problema ambiental: también está relacionado con infraestructura, seguridad alimentaria, agua, salud pública, economía, migración y soberanía territorial.

La crisis climática también tiene una dimensión de seguridad

La vulnerabilidad de las islas del Pacífico ha convertido al cambio climático en uno de los principales asuntos de seguridad regional.

La pérdida de tierras habitables, la destrucción de infraestructura y la disminución de recursos naturales pueden aumentar las presiones sociales y económicas y, en determinados casos, obligar a comunidades enteras a trasladarse.

Por esa razón, los gobiernos de la región han insistido durante años en que el cambio climático debe ser considerado una cuestión de supervivencia y no simplemente una agenda ambiental.

La propia estrategia regional del Foro reconoce al cambio climático como una de las amenazas fundamentales para los medios de vida, la seguridad y el bienestar de los habitantes del Pacífico.

El Pacífico llega a una nueva cumbre con varios desafíos

El impulso al fondo regional se produce en un momento especialmente complejo para el Foro de las Islas del Pacífico.

Además de los problemas derivados del cambio climático, los gobiernos están enfrentando tensiones geopolíticas cada vez mayores en la región.

En la reciente reunión de ministros de Relaciones Exteriores en Suva, los representantes de los 18 miembros del Foro no consiguieron alcanzar un consenso sobre una declaración conjunta en respuesta a la prueba de un misil de China en el Pacífico en julio de 2026. Las diferencias reflejaron los distintos vínculos diplomáticos y estratégicos que mantienen los países de la región.

El episodio muestra que los países insulares comparten preocupaciones relacionadas con el clima y la seguridad, pero no necesariamente tienen las mismas posiciones frente a las grandes potencias.

Aun así, la financiación climática continúa siendo uno de los espacios en los que existe un interés común especialmente fuerte.

Palau será el próximo escenario de decisiones

La siguiente gran cita será la 55.ª Reunión de Líderes del Foro de las Islas del Pacífico, que se celebrará en Palau entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre de 2026.

El encuentro tendrá como lema «Building Economies: Life. Action. Unity» y permitirá a los jefes de Gobierno de la región evaluar los avances logrados durante el año y establecer nuevas prioridades.

La financiación del Pacific Resilience Facility estará entre los asuntos que podrían recibir especial atención, especialmente porque los ministros ya han pedido intensificar la búsqueda de recursos.

Para las naciones insulares, el desafío será transformar el respaldo político al mecanismo en dinero disponible para proyectos concretos.

Un fondo que busca cambiar la forma de financiar la adaptación

El Pacific Resilience Facility representa un cambio importante en la manera en que los países del Pacífico buscan responder al cambio climático.

En lugar de depender exclusivamente de programas diseñados fuera de la región, el mecanismo pretende colocar a los gobiernos y comunidades del Pacífico en el centro de las decisiones sobre financiación.

Su éxito, sin embargo, dependerá de su capacidad para atraer suficientes recursos y convertirlos rápidamente en proyectos que tengan un impacto real.

La erosión de las costas, el aumento del nivel del mar, las inundaciones y los fenómenos meteorológicos extremos seguirán representando desafíos durante las próximas décadas. Para los pequeños Estados insulares, contar con financiación accesible puede marcar la diferencia entre reaccionar después de un desastre y prepararse antes de que ocurra.

Así, la discusión que mantienen actualmente los países del Pacífico no consiste solamente en cuánto dinero pueden conseguir, sino en quién decide cómo se utiliza, qué comunidades reciben los recursos y qué soluciones permitirán que sus poblaciones continúen viviendo y desarrollándose en sus territorios.

El mensaje de los gobiernos insulares es cada vez más claro: la resiliencia climática necesita financiación, pero también debe estar dirigida por las propias comunidades que viven en primera línea de la crisis climática.

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