Mientras el suroccidente del país ardía bajo una ola de atentados que dejó muertos y heridos, el presidente Gustavo Petro decidió celebrar su cumpleaños y compartirlo en redes sociales. La imagen, acompañada de reflexiones personales, desató una tormenta política: líderes de oposición, alcaldías y gobiernos regionales del Valle cuestionaron la desconexión del mandatario frente a la crisis de seguridad. En lugar de mensajes de condolencia, el país recibió un retrato festivo que muchos interpretaron como indolencia. La crítica es clara: mientras la violencia golpea, el gobierno parece celebrar, dejando a la ciudadanía atrapada entre el dolor y la incredulidad.




