Alonso llevó el peso de toda España sobre sus hombros en el debut histórico de Madring
El asturiano llegó al Gran Premio de Madrid convertido en mucho más que un piloto de Fórmula 1: era el símbolo viviente de una generación entera de aficionados españoles que lo han seguido desde sus primeros pasos en Minardi hasta hoy, y que soñaban con verlo brillar por fin en una carrera disputada en suelo español fuera de Barcelona. Con dos títulos mundiales en el bolsillo y una carrera que ya pertenece a los libros de historia del deporte, Alonso representó en Madring no solo a Asturias sino a todo un país que lo considera su más grande embajador en el automovilismo mundial.
Las imágenes del asturiano recorriendo el circuito madrileño con miles de banderas españolas agitándose en las gradas se convirtieron en uno de los momentos más emotivos del fin de semana, por encima incluso de la victoria de Antonelli. Para una generación de españoles que creció viendo a Alonso ganar en Montmeló, Mónaco o Monza, verlo competir por primera vez en Madrid cerró un círculo emocional que llevaba décadas pendiente. El resultado fue secundario: lo que quedará en la memoria colectiva del deporte español es la imagen de Fernando Alonso representando a su país en casa, con casi 45 años, recordándole al mundo que su historia todavía no ha terminado.




