Eder confirma la realización de la Feria
La decisión del alcalde Alejandro Eder de mantener la Feria de Cali este año despejó una de las principales incertidumbres surgidas después del terremoto del pasado 10 de agosto. Sin embargo, el anuncio va más allá de confirmar una tradicional celebración de la ciudad. La decisión representa una apuesta política en medio de un proceso de reconstrucción marcado por el dolor de numerosas familias. Por ello, la realización del evento estará bajo especial atención de los caleños.
Feria busca impulsar la economía de Cali
La Administración Distrital sostiene que la Feria de Cali puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la economía local. Según este planteamiento, la temporada genera ingresos para comerciantes, artistas, trabajadores informales, hoteles, restaurantes y otros sectores. Además, mantener la programación permitiría dinamizar actividades que dependen de la llegada de visitantes y del movimiento comercial. En este contexto, Eder considera que suspender la Feria también podría afectar una oportunidad de recuperación económica para la ciudad.
Memoria de las víctimas estará en la programación
Sin embargo, la decisión también ha generado cuestionamientos debido al impacto que todavía deja la emergencia en Cali. La Alcaldía tendrá el desafío de evitar que las celebraciones sean interpretadas como una falta de sensibilidad frente a las familias afectadas. Por esta razón, el Gobierno local anunció que la programación tendrá espacios destinados a la memoria de las víctimas. De esta manera, la Feria buscará combinar la celebración con el acompañamiento a quienes aún enfrentan las consecuencias del terremoto.
Feria enfrenta una prueba histórica y política
Por otra parte, Eder recurrió a la historia de Cali para defender la continuidad de la Feria. El alcalde recordó que, después de la tragedia del 7 de agosto de 1956, la ciudad también encontró en esta celebración un símbolo de recuperación y esperanza. Ahora, décadas después, vuelve a plantearse un escenario similar tras una nueva tragedia. Así, la Feria de Cali no solo tendrá un significado cultural y económico, sino que también será una prueba política para demostrar que la ciudad puede recuperar su actividad sin dejar atrás la memoria de sus víctimas.




