Felicidad y optimismo


Por: Hernán Insuasti Gonzales (Acord) Soy periodista deportivo y ejerzo esta linda profesión desde hace 30 años, la cual me ha permitido acompañar a los practicantes de las diversas actividades que por lo general son de bajos recursos. Sin embargo, por encima de todo soy un ciudadano que está pendiente de todo lo que pase en nuestro bello país.
De esta manera, el domingo anterior participé de la contienda electoral, la cual se llevó en paz, lo que no ocurría hace mucho tiempo.
Por otro lado, estoy feliz con los resultados que se presentaron, que en muchos casos fueron un castigo para quienes estaban en el Senado y en la Cámara de Representantes, los cuales velaban por sus intereses personales, pero nunca buscaron beneficiar al pueblo. Es más, cuando tuvieron la oportunidad de contribuir para que haya una nación más justa, votaron para tumbar las leyes y reformas que apostaban por el bienestar de la clase obrera.
Muchos de ellos y ellas, como nuestros nariñenses se ausentaban de las sesiones, o sea, no estaban ni con Dios ni con el diablo. Se llamaban de la oposición, pero no sustentaban con argumentos su desacuerdo y por el contrario se especializaron en torpedear las intenciones del actual gobierno encaminado a favorecer a los más necesitados.
Ojalá que quienes pasaron por el congreso y se quemaron el domingo anterior, no vuelvan aparecer en el escenario político regional, simplemente porque la gente no los quiere.
A nivel nacional también se quemaron aquellos que solo se dedicaron a obstaculizar al actual Gobierno. Además, reclamaban cosas que sus jefes jamás hicieron en muchísimos años de mandato.
Ahora llegan las elecciones para elegir al presidente que regirá los destinos de Colombia por los próximos cuatro años. Nuestro bello país necesita que las ideas de cambio del actual mandatario Gustavo Petro sigan, ya que un período no es suficiente para arreglar la casa que por muchísimo tiempo estuvo en manos de quienes no hicieron nada.

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