Familias de Tumaco cambian la coca por proyectos de vida

La vida en el Corregimiento de Llorente se transforma desde la raíz con la sustitución voluntaria de cultivos de hoja de coca. Familias que antes dependían de economías ilícitas hoy lideran una revolución productiva que siembra esperanza en el Distrito Especial de Tumaco. A través de artesanías, cultivos sostenibles y emprendimientos locales, la comunidad demuestra que la paz es una realidad tangible. Este cambio impulsado por el Gobierno Nacional y la Gobernación de Nariño, dignifica el territorio y abre un futuro de legalidad para las nuevas generaciones.

Economía lícita en marcha: Artesanías y proyectos agrícolas sustituyen los cultivos de uso ilícito en el territorio.

Poder popular: La Coalición Comercial y Comunal une esfuerzos para dinamizar la economía local y generar empleo.

Tierras de alta productividad: El potencial agrícola de Llorente se convierte en el motor del desarrollo económico regional.

John Salguero, Presidente de la Asociación de Coaliciones Comercial Comunal Unidos por la Paz, destacó el renacer del corregimiento: “Gracias a los procesos que vivimos hoy, pudimos nacer como coalición. Estamos uniendo el territorio e impulsando a nuestros campesinos y emprendimientos desde las bases de la paz”.

Por su parte, Oscar Piedrahita resaltó la transición hacia la legalidad: “Cada vez más personas reconocen la necesidad de avanzar hacia alternativas productivas legales que beneficien a todos. Tenemos una gran ventaja: aquí en Llorente las tierras son extraordinariamente productivas”.

Alex González, Secretario de Paz de Nariño, enfatizó el compromiso de acompañar este liderazgo comunitario: “Llorente muestra la verdadera cara de su gente: una comunidad trabajadora que prospera a través del poder popular. Nuestro papel es visibilizar y respaldar estos procesos que nacen desde la base”.

La transformación de Nariño avanza con hechos que nacen en el corazón de las comunidades. La consolidación de la unión entre consejos comunitarios, resguardos indígenas y juntas de acción comunal asegura que la paz territorial sea un camino irreversible hacia el progreso y la dignidad.

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