Para crear una verdadera confianza en entre padres e hijos, se debe empezar por el ejemplo. Los niños pequeños son completamente receptivos e imitadores de nuestras acciones. Seamos empáticos, evitando enojos innecesarios. Evitemos juzgar a nuestros hijos, solo escuchemos y aconsejemos de la mejor manera posible.
Dediquemos tiempo de calidad a nuestra familia, creando actividades familiares con frecuencia. Respetemos el espacio personal de cada integrante, porque es saludable para que puedan reconocer sus capacidades y limitaciones. Día a día construyamos la confianza para establecer lazos fuertes y duraderos.
Se da el caso que cuando nuestros hijos adolescentes no confían en nosotros es porque hacemos promesas que no cumplimos. Esto, además de ser un mal ejemplo, aleja y quebranta el vínculo, ya que sienten que no pueden creer aquello que nosotros no hacemos. Lo mejor es no prometer nada.
Un hecho que destruye en gran medida la confianza entre padres e hijos es cuando nos necesitan y por el motivo que sea nosotros como padres no estemos allí para apoyarlos. Esto se traduce en falta de interés y despreocupación por aquello que les ocurre y así lo perciben ellos.
Para mejorar la confianza entre padres e hijos adolescentes puede ser fundamental en esos momentos en que sentimos que de alguna forma nuestro hijo se está alejando de nosotros, ya sea porque no nos cuenta todo lo que hace, tiene un nuevo grupo de amigos que lo absorbe u otros motivos, la comunicación y la confianza son dos aspectos primordiales que no debemos perder en la relación con los hijos.
Ser padre hoy en día no es una tarea fácil, ser hijo tampoco lo es. Esa pequeña brecha de relación entre padres e hijos, es un punto detonante en el núcleo familiar. Los padres con ganas de imponer y al mismo tiempo enseñar, y los hijos rebeldes y queriendo experimentar otras cosas.
En la actualidad los niños y adolescentes se encuentran expuestos a diferentes riesgos, ya sea en el aula, la calle e incluso en el uso de internet. Cada vivencia será un factor de aprendizaje el cual influye directamente en la formación de carácter, identidad, comportamiento y pensamiento.
Acompañemos a nuestros hijos, escuchándolos y comunicándonos con ellos, busquemos generar confianza para poder estar al pendiente de lo que sucede a su alrededor y contribuir a su formación.
Para que los adolescentes se desarrollen en una sociedad y logren una formación integral, es necesario que nosotros como padres superemos el mito de que lo que ellos buscan, es un grado de libertinaje mayor, pues en realidad lo que eso refleja es la falta limites familiares.

