La cascada del Wilke, también conocida como «espíritu del agua» en quechua, es un tesoro natural ubicado en el pintoresco municipio de La Florida. Acceder a este hermoso lugar implica tomar la vía que conduce a Sandoná, disfrutando de un viaje de aproximadamente 45 minutos. Una vez en la zona, se inicia un breve pero encantador recorrido a pie de unos 20 minutos que conduce directamente a la majestuosa cascada.
Detrás de esta maravilla natural, se descubre un peculiar refugio. Aquí, los visitantes a menudo dejan ofrendas, como monedas y velas, en un gesto simbólico para atraer prosperidad y conexión espiritual con el entorno. Sin embargo, es importante destacar la importancia de preservar el entorno, evitando dejar restos de comida y manteniendo el lugar en su estado mágico y apacible. Este rincón, aunque lleno de magia, paz y descanso, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de la región, lo que le confiere un encanto adicional para aquellos que buscan escapar de lo convencional y descubrir lugares menos conocidos pero igualmente fascinantes.

