El departamento de Cundinamarca inicia el año 2026 con señales mixtas en materia de empleo. Mientras las proyecciones nacionales indican una expansión moderada del mercado laboral, especialmente en sectores como tecnología, finanzas y servicios profesionales, persisten retos estructurales relacionados con el aumento del salario mínimo, la transformación tecnológica y las brechas de cualificación.
La Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup para el primer trimestre de 2026 muestra que más de 600 empleadores en Colombia reportan una Tendencia Neta de Empleo ajustada estacionalmente del 19 por ciento, tres puntos porcentuales por encima del trimestre previo. Aunque el indicador cae un punto frente al año pasado, confirma una perspectiva de crecimiento moderado para el arranque del año.
En Cundinamarca, departamento que alberga importantes polos industriales, centros logísticos, zonas francas y un creciente sector de servicios, estas proyecciones adquieren particular relevancia. Municipios como Soacha, Chía, Cajicá, Facatativá, Funza, Mosquera, Madrid y Fusagasugá concentran gran parte de la actividad económica departamental y serían los principales beneficiarios de una eventual expansión del empleo.
Por sectores económicos, Finanzas y Seguros lideran la intención de contratación con un contundente 42 por ciento, seguidos por Tecnología e IT con 29 por ciento, Energía y Recursos Naturales con 23 por ciento, y Servicios Profesionales, Científicos y Técnicos con 19 por ciento. En contraste, la industria manufacturera registra la expectativa más baja, con apenas 13 por ciento, reflejando las presiones de costos y la menor dinámica de inversión que enfrenta este sector.
El sector tecnológico muestra particular dinamismo. Según el reporte Expectativas sobre Talento Tecnológico del primer trimestre de 2026 de Experis, Colombia registra una Expectativa Neta de Empleo del 29 por ciento en el sector TI, cifra que se mantiene estable frente al mismo periodo del año anterior. El estudio revela que el 53 por ciento de las empresas tecnológicas en Colombia planea aumentar su plantilla entre enero y marzo de 2026, mientras que solo el 11 por ciento anticipa recortes.
Para Cundinamarca, que ha experimentado un crecimiento significativo en la instalación de centros de desarrollo tecnológico, contact centers y empresas de servicios digitales en municipios de la Sabana, estas proyecciones representan una oportunidad importante. La cercanía con Bogotá, la disponibilidad de infraestructura, los costos competitivos y la existencia de talento joven formado en instituciones técnicas y tecnológicas del departamento han convertido a varios municipios cundinamarqueses en destinos atractivos para la inversión en el sector tecnológico.
Sin embargo, el panorama no está exento de desafíos. El aumento del salario mínimo a 2 millones de pesos para 2026, equivalente a un incremento del 23.1 por ciento, genera preocupaciones significativas entre empleadores del departamento. Los gremios empresariales de Cundinamarca han manifestado su inquietud sobre el impacto en la competitividad y el empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra.
El sector agrícola de Cundinamarca, uno de los pilares económicos del departamento, enfrenta desafíos particulares. Los productores de flores en la Sabana de Bogotá, los cultivadores de papa en las provincias de Sumapaz y Tequendama, y los ganaderos del Alto Magdalena deberán ajustar sus estructuras de costos para incorporar el nuevo salario mínimo. Algunos analistas anticipan que esto podría traducirse en aumentos de precios en productos agropecuarios o, en el peor escenario, en reducción de personal o incremento de la informalidad laboral.
El sector de la construcción, particularmente relevante en municipios como Soacha, Chía, Cajicá y Facatativá que han experimentado crecimiento urbanístico acelerado, también enfrenta un impacto dual. Por un lado, los trabajadores del sector verán mejorados sus ingresos, pero por otro, el precio de las Viviendas de Interés Social (VIS) —que están indexadas al salario mínimo— experimentará incrementos automáticos, dificultando el acceso a la propiedad para las familias de bajos recursos.
Las pequeñas y medianas empresas de Cundinamarca, que constituyen el tejido empresarial del departamento, también expresan inquietud. Muchas de estas empresas operan con márgenes de rentabilidad ajustados y podrían enfrentar dificultades para absorber el incremento en la nómina sin afectar su sostenibilidad financiera. Algunos empresarios han advertido que podrían verse obligados a reducir personal, congelar contrataciones o migrar hacia esquemas de contratación por prestación de servicios.
A estos retos se suma la transformación impulsada por la inteligencia artificial y la automatización. Estudios de IBM indican que el 67 por ciento de las grandes empresas en América Latina aceleró la adopción de IA en los últimos dos años. Para Cundinamarca, esto implica que ciertos empleos tradicionales en manufactura, logística y servicios administrativos podrían verse afectados, mientras que crecerá la demanda de perfiles especializados en programación, análisis de datos, ciberseguridad y gestión de tecnologías emergentes.
La Gobernación de Cundinamarca, a través de la Agencia Pública de Empleo de Cundinamarca (APEC), viene implementando estrategias para impulsar la empleabilidad y disminuir la tasa de desempleo en el departamento. La entidad ejecuta mecanismos y herramientas que permiten fomentar el crecimiento de los sectores agropecuario, turístico, manufacturero, construcción y transporte, entre otros, con el fin de beneficiar la mano de obra de los cundinamarqueses.
Durante 2025, la APEC realizó ferias de empleo masivas que conectaron a miles de buscadores de empleo con empresas de diversos sectores. En el certamen adelantado en noviembre de 2025, participaron empresas como Éxito, Challenger, Tostao, Studio F y muchas otras, ofreciendo empleos en diferentes modalidades y niveles. También hizo presencia la Comisión Nacional del Servicio Civil con 148 cargos públicos disponibles.
Para 2026, se espera que la APEC intensifique sus esfuerzos de intermediación laboral, con énfasis en la formación y capacitación de trabajadores en habilidades demandadas por el mercado. La entidad también trabaja en articulación con instituciones educativas como el SENA, universidades y centros de formación técnica para cerrar las brechas de cualificación que dificultan la inserción laboral de jóvenes y trabajadores en transición.
El reto para Cundinamarca será encontrar un equilibrio que permita proteger el bienestar de los trabajadores sin desencadenar una espiral de desempleo, informalidad o inestabilidad financiera en las empresas. Las próximas semanas serán cruciales para evaluar el impacto real del incremento salarial y determinar si las medidas adoptadas logran su objetivo de mejorar la calidad de vida sin comprometer la estabilidad económica del departamento.

