Este lunes entró en vigor la designación del Cartel de los Soles como Organización Terrorista Extranjera, una medida del Gobierno de Donald Trump que se suma a un conjunto de acciones emprendidas desde agosto, incluyendo un amplio despliegue militar en el Caribe y el Pacífico. Según Washington, el Cartel de los Soles, junto al Tren de Aragua y el Cartel de Sinaloa, estaría vinculado al tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa, lo que podría convertir ciertos activos dentro de Venezuela en objetivos militares.
La administración Trump sostiene que estas organizaciones representan una amenaza grave y retoma acusaciones que se remontan a 2020, cuando el Departamento de Justicia señaló a Nicolás Maduro y a otros altos funcionarios venezolanos por presuntos delitos de narcoterrorismo. En 2025, el Departamento del Tesoro también sancionó al Cartel de los Soles como organización terrorista global por supuestamente apoyar a grupos criminales designados por el propio Gobierno estadounidense.
Expertos legales, como Brian Finucane, cuestionan la medida, argumentando que Estados Unidos está utilizando la etiqueta de terrorismo para justificar una campaña más amplia de presión política y militar sobre Venezuela. Según él, esta estrategia busca presentar la política estadounidense como una lucha antiterrorista, militarizando acciones que históricamente han correspondido a la aplicación de la ley. Finucane advierte que la designación podría ser un preludio de una acción militar directa.
El origen del término Cartel de los Soles se remonta a 1993 y hace referencia a las insignias de los generales venezolanos. De acuerdo con investigaciones como las de Insight Crime, el concepto evolucionó para englobar la participación de miembros de las Fuerzas Armadas en actividades de narcotráfico, aunque aclaran que no se trata de una organización jerárquica, sino de células desconectadas que operan dentro de la estructura militar. Algunos expertos sostienen que el “cártel” es más una expresión periodística que una estructura criminal organizada.
A pesar de las distintas investigaciones sobre narcotráfico en Venezuela, altos funcionarios del país, incluyendo Diosdado Cabello, niegan rotundamente la existencia del Cartel de los Soles, calificándolo como una narrativa creada por Estados Unidos para justificar un intento de cambio de régimen. Caracas insiste en que las acusaciones no han sido comprobadas y que forman parte de una campaña de desprestigio contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
Las evaluaciones internacionales coinciden en que Venezuela no es un país productor de cocaína y que la mayoría de la droga que llega a Estados Unidos proviene de Colombia, Perú y Bolivia. Informes de la DEA señalan que el 84% de la cocaína incautada tiene origen colombiano, lo que contrasta con declaraciones de funcionarios estadounidenses que acusan a Maduro de liderar el tráfico de drogas. Aunque existen indicios de participación de militares venezolanos en actividades ilícitas, los expertos destacan que el grueso del narcotráfico en la región sigue teniendo como epicentro a Colombia.

