La situación de inseguridad en Pasto mantiene en vilo a los comerciantes, quienes aseguran estar viviendo momentos de angustia debido a las constantes extorsiones y amenazas por parte de delincuentes que les exigen el pago de “vacunas” para dejarlos trabajar en paz.
Uno de los denunciantes, Carlos Gonzales, relató con preocupación el drama que atravesó junto a su familia: “Viví un momento de terror por semanas, me pedían la vacuna, sabían dónde me movilizaba. Fue un mes de puro terror con mi familia, hasta que decidí pedir ayuda de las autoridades”, señaló, dejando en evidencia el nivel de presión al que son sometidos quienes se niegan a pagar.
El comerciante Danny Díaz también se pronunció frente a la crítica situación y aseguró que el problema se ha salido de control: “Ya no se sabe qué hacer ante la ola de delincuentes. No solo es la pérdida económica, es el miedo permanente que vivimos los comerciantes. No podemos seguir trabajando en medio de tanta zozobra”, afirmó. De acuerdo con los afectados, este fenómeno no solo golpea la estabilidad financiera de los negocios, sino también la tranquilidad de las familias que dependen de ellos. Muchos aseguran que la extorsión se ha convertido en una práctica recurrente, que limita la inversión, frena la generación de empleo y siembra desconfianza en el desarrollo económico de la ciudad.




