La tranquilidad de estudiantes, padres de familia, docentes, comerciantes y
vecinos del barrio San Isidro, en la Comuna 3 de Villavicencio, quedó nuevamente
en entredicho por una serie de situaciones de inseguridad que, según la
comunidad educativa, se han venido presentando en los alrededores de la
institución educativa Francisco José de Caldas.
La preocupación aumentó luego de un grave caso ocurrido el viernes, cuando un
estudiante de 9 años habría sido atacado por tres jóvenes encapuchados a pocas
cuadras de la entrada principal del colegio. Según relató el rector José Bertulfo
Tejero, el menor recibió tres heridas con arma blanca y tuvo que ser trasladado
inicialmente en un taxi, con apoyo posterior de una patrulla policial, hasta una
clínica. El niño permanecía bajo atención médica y habría requerido nuevas
intervenciones debido a la gravedad de sus lesiones.
El hecho encendió las alarmas de toda la comunidad educativa y llevó al consejo
directivo a considerar la suspensión temporal de clases hasta contar con mayores
garantías de seguridad. La situación motivó un consejo de seguridad con
participación de autoridades municipales, organismos de control, comunidad y
representantes de la institución.
Alarma
Aunque el rector reconoció la respuesta inicial de la Administración municipal y la
presencia de las autoridades, insistió en que las medidas no pueden ser
pasajeras. El temor de padres y estudiantes es que, una vez disminuyan los
operativos, los problemas regresen a las calles que rodean el colegio.
A esto se sumaron denuncias sobre presunto consumo de sustancias, presencia
permanente de habitantes de calle, posibles casos de microtráfico, acoso hacia
estudiantes y ocupación del espacio público. El rector también cuestionó que
vehículos y camiones sean estacionados en sectores donde se dificulta la
movilidad y, según la comunidad, se generan puntos que pueden ser
aprovechados por delincuentes para ocultarse.
La situación no solo afectaría al Caldas. El reclamo alcanzó a instituciones
cercanas como el colegio Marco Fidel Suárez y otros establecimientos del sector,
donde diariamente cientos de niños y jóvenes deben transitar.
Comunidad
Gustavo Guzmán, presidente de la Junta de Acción Comunal de San Isidro,
aseguró que la problemática ya habría trascendido las puertas de los colegios.
Según manifestó, varios comerciantes del sector habrían sido víctimas de robos y
algunos establecimientos habrían sido saqueados.
La comunidad también cuestionó el deterioro del espacio público y la presencia de
personas consumiendo sustancias en inmediaciones de instituciones educativas y
zonas de tránsito estudiantil. Para los líderes, no se trata simplemente de retirar
temporalmente a quienes permanecen en estos lugares, sino de encontrar
soluciones permanentes que incluyan atención social, recuperación del espacio
público, control al microtráfico y seguridad.




