Una profunda preocupación e indignación se ha apoderado del departamento de Nariño tras conocerse el secuestro del patrullero ipialeño Álvaro Jair Pistala Garrido, integrante de la Policía Nacional, quien fue retenido ilegalmente en hechos ocurridos en el municipio de Policarpa, una de las zonas más golpeadas por el conflicto armado en el occidente del departamento.
El caso ha generado una contundente ola de rechazo por parte de autoridades, organizaciones sociales, líderes comunitarios y ciudadanos, quienes coincidieron en condenar este nuevo episodio de violencia que enluta a la región y evidencia las difíciles condiciones de orden público que persisten en varios municipios nariñenses.
Confrontación
Desde distintos sectores se recordó que el secuestro constituye una grave infracción al Derecho Internacional Humanitario (DIH) y representa una vulneración directa de los derechos fundamentales. Los pronunciamientos enfatizaron que ninguna confrontación armada puede justificar la privación de la libertad de un ser humano, mucho menos de un funcionario encargado de garantizar la seguridad y la protección de la población.
El patrullero Álvaro Jair Pistala Garrido, oriundo del municipio de Ipiales, es descrito por quienes lo conocen como un servidor comprometido con su labor y con el bienestar de las comunidades. Su secuestro no solo mantiene en incertidumbre a sus familiares y compañeros de institución, sino que también ha despertado un profundo sentimiento de solidaridad entre los habitantes del departamento.
Las voces de rechazo no tardaron en multiplicarse. Autoridades locales y departamentales hicieron un llamado urgente a los responsables de la retención ilegal para que respeten la vida, la integridad física y los derechos del uniformado, permitiendo su liberación inmediata e incondicional.
Violencia
«El respeto por la vida debe prevalecer sobre cualquier diferencia. La libertad del patrullero es un clamor de toda una región», manifestaron diferentes sectores sociales al reiterar que la violencia continúa dejando dolor e incertidumbre en los territorios.
Mientras tanto, la Policía Nacional mantiene activadas las acciones institucionales y los mecanismos correspondientes para lograr el regreso seguro del uniformado, en coordinación con las autoridades competentes. Aunque por razones de seguridad no se han revelado mayores detalles sobre las operaciones, la prioridad sigue siendo preservar la vida del patrullero. La situación también ha motivado expresiones de apoyo hacia la familia del uniformado, que atraviesa momentos de angustia a la espera de noticias alentadoras. Compañeros de la institución, ciudadanos y organizaciones han enviado mensajes de fortaleza y esperanza, confiando en que el patrullero pueda regresar sano y salvo.

