Las mujeres pastusas se han unido para celebrar y resaltar su papel crucial en la preservación y difusión de la rica cultura de Nariño. Con su fuerza, talento y dedicación, han demostrado que el arte y las tradiciones no solo son la identidad de la región, sino también una puerta abierta hacia el emprendimiento y la expansión económica.
Una de las voces destacadas en esta celebración es Ana Gómez, una joven estudiante comprometida con su región, quien expresa con entusiasmo que las actividades culturales tienen un impacto trascendental no solo en la conservación de las tradiciones locales, sino también en el desarrollo económico. Según Gómez, estas iniciativas culturales brindan una valiosa oportunidad para emprender y comercializar productos típicos nariñenses a nivel internacional. «Es una oportunidad para emprender. Creo que emprender y aportar a la cultura es muy bueno», señala, destacando cómo las mujeres de la región están marcando la diferencia al incorporar su patrimonio en el mundo de los negocios.
En Nariño, las mujeres se han convertido en pilares fundamentales para impulsar la comercialización de productos autóctonos como la artesanía, la gastronomía y otros elementos culturales que representan la esencia de la región. Este tipo de emprendimientos no solo contribuyen al fortalecimiento de la economía local, sino que también colocan a Nariño en el mapa cultural internacional, generando empleos y oportunidades para las nuevas generaciones.
A través de su participación activa en festivales, ferias culturales y otros eventos, las mujeres pastusas han logrado visibilizar sus productos en mercados más allá de sus fronteras, permitiendo que el mundo conozca y aprecie lo mejor de su tierra. Los esfuerzos de estas mujeres para preservar sus tradiciones mientras las adaptan a las nuevas dinámicas del mercado global muestran una visión de futuro que fusiona lo mejor de la tradición con las necesidades contemporáneas del comercio.
Costumbres El Día Internacional de la Mujer se convierte en una ocasión perfecta para destacar no solo el papel histórico de la mujer en la sociedad nariñense, sino también su relevancia como líderes de cambio económico. Las mujeres pastusas han sido clave en la preservación de las danzas, la música, las tradiciones orales y la gastronomía, transmitiendo estas costumbres a nuevas generaciones y adaptándolas para que sigan siendo relevantes y demandadas en un mundo globalizado.
