Europa vive una de las olas de calor más intensas de su historia reciente, con temperaturas que superan los 40 °C en países como Francia, Alemania, Polonia, Italia y España. Las autoridades han emitido alertas sanitarias, restringido actividades al aire libre y reforzado los servicios de emergencia ante el aumento de enfermedades relacionadas con el calor. El fenómeno también ha provocado interrupciones en el transporte, afectaciones al suministro eléctrico, reducción del caudal de varios ríos y un impacto creciente sobre la agricultura. En Francia, las autoridades estiman que la ola de calor ha contribuido a alrededor de 1.000 muertes adicionales, principalmente entre adultos mayores. Expertos atribuyen la intensidad de este episodio al cambio climático, que está haciendo más frecuentes y severos los eventos de calor extremo.


