La comunidad académica de la Universidad Industrial de Santander (UIS) enfrenta una crisis de seguridad tras el violento ataque que sufrió un estudiante dentro del edificio Camilo Torres en la sede principal de Bucaramanga. El pasado 15 de abril, autores desconocidos arrojaron un artefacto explosivo al interior del baño de hombres del primer piso mientras el joven se encontraba en el lugar. Debido a la detonación, la víctima inhaló sustancias químicas altamente tóxicas que comprometieron su sistema de forma inmediata. Por consiguiente, el joven permanece actualmente en una Unidad de Cuidados Intensivos bajo un pronóstico reservado, pues presenta un cuadro de compromiso respiratorio severo derivado de la exposición directa a los componentes del artefacto.
El claustro de profesores de la Escuela de Química calificó este suceso como un acto de extrema gravedad que vulnera los derechos fundamentales de los miembros de la institución. Según el reporte docente, el ataque ocurrió en un espacio cerrado, lo cual impidió cualquier maniobra de evasión por parte del estudiante afectado. Inicialmente, el personal administrativo y varios profesores brindaron los primeros auxilios básicos antes de trasladar al herido a Bienestar Universitario y, posteriormente, a un centro hospitalario de alta complejidad. Asimismo, los maestros advirtieron sobre el peligro creciente que representa la fabricación de las denominadas «bombas de cloro» dentro del campus, ya que estos elementos generan reacciones químicas incontrolables y letales.

Estudiante de la UIS permanece en cuidados intensivos tras explosión
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La administración de la universidad enfrenta ahora una fuerte presión por parte del profesorado, quienes exigen la activación inmediata de un protocolo institucional de emergencia química. Los docentes sostienen que la seguridad y la integridad física de los alumnos constituyen una obligación legal ineludible para las autoridades universitarias en 2026. Por otro lado, diversos portales informativos y fuentes oficiales de la Policía Metropolitana de Bucaramanga confirman que los investigadores recolectan pruebas en la escena para identificar la composición exacta del explosivo. Por tal razón, el profesorado solicita una respuesta médica más oportuna y especializada que considere las secuelas a largo plazo de la intoxicación por agentes químicos desconocidos.
Sumado a la asistencia médica, la Escuela de Química demanda una coordinación directa con la Fiscalía General de la Nación para judicializar a los responsables de este atentado. Los representantes del claustro insisten en que la administración debe rendir cuentas públicas sobre los avances de las indagaciones internas y las medidas de prevención que implementarán para evitar nuevas tragedias. Además, el aumento de incidentes violentos en las instituciones de educación superior en Colombia durante el presente año genera una alerta nacional sobre la protección de los campus. De este modo, la comunidad estudiantil de la UIS exige garantías reales que permitan el desarrollo de las actividades académicas sin el temor de sufrir agresiones físicas dentro de los edificios oficiales.
Estudiante de la UIS permanece en cuidados intensivos tras explosión
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Finalmente, el cuerpo profesoral manifestó su solidaridad absoluta con la familia del estudiante afectado mientras espera una evolución positiva en su estado de salud. La policía nacional analiza los videos de las cámaras de seguridad cercanas al edificio Camilo Torres para rastrear el movimiento de sospechosos minutos antes de la explosión a las 11:40 a. m. De esta manera, el caso de la UIS pone de manifiesto la urgencia de fortalecer los controles de ingreso y la vigilancia de materiales peligrosos en los laboratorios y áreas comunes. La jornada informativa cierra con una vigilia pacífica por parte de los compañeros de la víctima, quienes claman por justicia y por un entorno educativo libre de violencia química.




