Estados Unidos despierta al gigante dormido y hace rugir a todo un país rumbo a octavos
La derrota ante Turquía parecía haber nublado el horizonte del anfitrión, pero Estados Unidos respondió de la mejor manera posible ante Bosnia con una actuación que recordó por qué este equipo es uno de los más peligrosos cuando juega con confianza en casa. Christian Pulisic lideró al equipo con un gol y una presencia constante que obligó a los bosnios a retroceder desde el primer minuto, y Yunus Musah selló la clasificación con un tanto que desató la locura en las gradas. El estadio explotó con cada jugada y la afición estadounidense demostró que este Mundial ha despertado una pasión por el fútbol en el país que ni los más optimistas habían anticipado.
Lo que más ilusiona al entorno de Pochettino no es solo el resultado sino las sensaciones: un equipo que presiona, que corre y que tiene hambre de gloria en su propio torneo. Pulisic declaró después del partido que el equipo está listo para ir hasta el final y que jugar en casa es una ventaja que piensan aprovechar hasta el último minuto del último partido. Ahora esperan a Bélgica en octavos, un rival que llega tambaleante después de necesitar el alargue para eliminar a Senegal. Estados Unidos tiene la localía, la confianza y el momento, y una nación entera que descubrió que puede amar el fútbol con la misma intensidad con la que ama cualquier otro deporte.




