El gobierno de Estados Unidos ha completado oficialmente su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), marcando el fin de una relación de casi 80 años desde su fundación en 1948. La salida —que se hizo efectiva este 22 de enero de 2026— fue anunciada por los secretarios de Estado y de Salud, y responde a decisiones políticas de la administración actual, que había iniciado el proceso hace un año. Según autoridades estadounidenses, la decisión obedece a críticas sobre la gestión de la OMS durante la pandemia de COVID-19 y preocupaciones sobre su independencia política. Expertos en salud global han expresado serias preocupaciones, señalando que la salida puede debilitar la cooperación internacional para enfrentar emergencias sanitarias, como brotes de enfermedades o pandemias futuras. Además, la medida reduce la contribución financiera de EE. UU. al organismo, que representaba cerca del 18 % del presupuesto de la OMS, lo que ha generado ajustes presupuestarios internos en la organización. Este acontecimiento marca un cambio significativo en la política exterior estadounidense y podría tener implicaciones en la coordinación global de la salud pública en los próximos años




