Tras el reciente derrocamiento y captura de Nicolás Maduro, el gobierno de Estados Unidos ha formalizado un plan de intervención económica sin precedentes sobre la industria energética de Venezuela. Este miércoles, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, anunció que Washington asumirá el control indefinido de la venta de petróleo venezolano.
Control financiero y operativo
La estrategia detallada por Wright durante una conferencia en Miami establece que Estados Unidos no solo comercializará el crudo que actualmente se encuentra «atascado», sino toda la producción futura. Los puntos centrales de esta medida incluyen:
- Ventas centralizadas: El gobierno de EE. UU. actuará como el vendedor exclusivo del crudo venezolano tanto para sus propias refinerías como para el mercado global.
- Cuentas controladas: Los ingresos derivados de estas transacciones no irán a manos de instituciones venezolanas, sino que se depositarán en cuentas bajo el control directo de Washington.
- Ayuda condicionada: Según Wright, los fondos se utilizarán para «beneficiar al pueblo venezolano», pero el control estadounidense se mantendrá para garantizar los cambios estructurales necesarios en el país.
El plan de Donald Trump
Este anuncio sigue a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien confirmó que Venezuela enviará entre 30 y 50 millones de barriles (actualmente en buques de almacenamiento) a puertos estadounidenses. Trump ha proyectado un plazo de 18 meses para que las petroleras norteamericanas reactiven la infraestructura venezolana.
A pesar de poseer las mayores reservas probadas del mundo (17% del total global), la industria venezolana apenas aporta hoy el 1% de la producción mundial. Con esta medida, la administración Trump busca revertir años de colapso operativo mientras utiliza el recurso más valioso de la nación como palanca política y económica durante el periodo de transición.

