En un desarrollo geopolítico de gran alcance, Estados Unidos e Israel han iniciado una serie de ataques aéreos coordinados contra objetivos militares e infraestructuras clave dentro de Irán. Según informes de agencias internacionales, las acciones, descritas por el presidente de EE. UU. como “operaciones de combate importantes”, buscan frenar los programas de misiles y nucleares de Teherán. Los ataques han abarcado varias ciudades iraníes, incluyendo Teherán, Isfahán y Tabriz, y se dirigieron tanto a instalaciones militares como a posibles centros de mando. Irán ha respondido con misiles y drones contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico y posiciones militares israelíes, elevando las tensiones en toda la región. Las repercusiones inmediatas incluyen informes de disrupciones en vuelos civiles, cierres de espacio aéreo y alertas de seguridad en países vecinos. Decenas de civiles han resultado muertos o heridos en ataques relacionados con la ofensiva, con impacto significativo en zonas urbanas.




