Adelina Guerrero, esposa del ministro del Interior Armando Benedetti, denunció que durante el allanamiento a su vivienda por parte de la Corte Suprema de Justicia, la magistrada Cristina Lombana la amenazó con enviarla a prisión si no respondía “de manera correcta” a sus preguntas. La diligencia, según su relato, se convirtió en un episodio de humillación y abuso de poder.
“Antes de hacerme las preguntas, me amenazó con meterme a la cárcel 30 días si yo respondía de forma incorrecta”, aseguró Guerrero en entrevista con 6AM Hoy por Hoy, de Caracol Radio. La inspección judicial, que se prolongó por más de tres horas, fue calificada por ella como “un abuso de poder” y “una persecución” que —afirma— su familia sufre desde hace siete años.
“Me trataron como una delincuente”
Guerrero relató que el operativo contó con un fuerte despliegue de seguridad, lo que consideró desproporcionado. “Cuando bajé, nunca imaginé el despliegue que trajeron. Vinieron funcionarios del GOES con un armamento muy fuerte”, recordó.
Lo que más la afectó, dijo, fue el trato recibido por la magistrada Lombana: “Me habló de manera humillante, descalificativa. En todo momento me trató de una forma denigrante, diciéndome que yo no sabía de leyes ni de derecho”.
La amenaza de prisión
Según Guerrero, el momento más tenso ocurrió al inicio del interrogatorio. “Antes de hacerme las preguntas me amenazó: si le respondía mal, me metía en la cárcel 30 días”, relató. Su abogado, David Benavides, intervino varias veces para cuestionar el procedimiento. “Él le dijo que eso no era un interrogatorio, que ella había dicho que solo haría tres preguntas y ya se estaba excediendo”, añadió.
“Me pusieron una escolta armada al lado”
Durante el allanamiento, Guerrero asegura que la magistrada ordenó que una funcionaria del GOES la escoltara permanentemente. “Me puso al lado una mujer fuertemente armada, como si yo fuera una delincuente. Le dije: ‘Yo no soy criminal, usted no tiene por qué estar al lado mío, me está intimidando’”.
Sin posibilidad de comunicarse
La esposa del ministro también denunció que al inicio del procedimiento le prohibieron comunicarse con su esposo y con su abogado. “Me dijo que no podía llamar a nadie, que era un tema reservado”, contó. Sin embargo, Guerrero insistió en su derecho a la defensa y realizó las llamadas, dejando el teléfono en altavoz para que su abogado escuchara la interacción.
Cuando el abogado Benavides finalmente llegó, Lombana autorizó su presencia, pero, según Guerrero, con una advertencia directa: “Me la tiene ahí y me la tiene calladita”, recordó textualmente.
Sin resultados en la diligencia
Pese al despliegue y las tres horas de procedimiento, Guerrero aseguró que los funcionarios “no se llevaron nada, absolutamente nada”. Cuestionó el verdadero objetivo del allanamiento: “Lo que vinieron a buscar no lo encontraron, eso es lo que creo que pasó al final”.
Finalmente, aunque reconoció que su esposo no debió usar calificativos como “loca” o “delincuente” para referirse a la magistrada Lombana, justificó su molestia: “Como familia hemos vivido una persecución desproporcionada. Esa señora tiene una obsesión con mi esposo”.




