Aunque ambas enfermedades pueden iniciar con fiebre y malestar general, especialistas explicaron que la influenza y la fiebre amarilla tienen causas, formas de transmisión y medidas de prevención completamente diferentes.
La influenza se transmite de persona a persona mediante gotas respiratorias, mientras que la fiebre amarilla es propagada por mosquitos infectados. Por esta razón, las estrategias para reducir el riesgo incluyen tanto la vacunación como el control de vectores y las medidas de higiene.
Los profesionales de la salud recomendaron acudir al médico cuando los síntomas sean intensos o persistentes y evitar la automedicación.


