Giro en caso Aponte: esmeraldero señalado desmonta hipótesis de error de sicarios

El caso del asesinato del empresario colombiano Gustavo Andrés Aponte sigue generando nuevas revelaciones. Esta vez, el foco está en el esmeraldero que, según una de las hipótesis iniciales de las autoridades, habría sido el verdadero objetivo del ataque, y que recientemente habló sobre sus supuestas visitas al gimnasio donde ocurrió el crimen.

El homicidio ocurrió el 11 de febrero de 2026 en el sector de La Cabrera, en el norte de Bogotá, cuando Aponte fue atacado por un sicario al salir de un reconocido gimnasio. En el mismo hecho también fue asesinado su escolta, en un crimen que rápidamente encendió las alarmas por su nivel de planeación y ejecución.


La hipótesis de la confusión

En los días posteriores al crimen, la Fiscalía General de la Nación manejó una línea investigativa según la cual el ataque habría sido producto de una confusión: los sicarios supuestamente buscaban a un esmeraldero con características físicas similares a las de Aponte, quien frecuentaba el mismo gimnasio.

Esta teoría cobró fuerza en medio de un contexto de violencia dentro del sector esmeraldero, donde en los últimos años se han registrado varios asesinatos selectivos relacionados con disputas internas.


El esmeraldero rompe el silencio

Sin embargo, el propio esmeraldero señalado salió a desmentir esa versión. En declaraciones conocidas recientemente, aseguró que no visitaba ese gimnasio desde hace más de diez años, y que en su momento prefería entrenar en otra sede.

Además, explicó que el acceso al establecimiento funciona mediante registro biométrico (huella dactilar), lo que permitió a las autoridades verificar que no había coincidencias recientes que lo vincularan con el lugar del ataque.

El hombre también afirmó que no ha sido citado por la Fiscalía ni ha participado directamente en la investigación, lo que refuerza la idea de que su relación con el caso es circunstancial.


Fiscalía descarta la confusión

Con base en estos elementos, la Fiscalía habría descartado la hipótesis de error de identidad. Las pruebas recopiladas, incluyendo registros de ingreso al gimnasio y análisis de cámaras de seguridad, evidenciaron que no existía coincidencia ni en tiempos ni en características físicas entre el esmeraldero y la víctima.

De hecho, se establecieron diferencias notorias: mientras Aponte medía aproximadamente 1,70 metros y tenía calvicie frontal, el esmeraldero es más alto, robusto y con abundante cabello.


Cómo se planeó el crimen

Las investigaciones también han permitido reconstruir la logística del atentado. Según las autoridades, el sicario habría cambiado de apariencia en una barbería cercana antes del ataque y fue trasladado en un vehículo desde el cual recibió el arma utilizada, una pistola calibre 9 milímetros.

Asimismo, uno de los presuntos implicados —el conductor del vehículo— fue asesinado días después, lo que sugiere posibles intentos de encubrimiento dentro de la estructura criminal.


Un caso aún sin resolver

A pesar de los avances, el caso sigue sin capturas oficiales. La Fiscalía mantiene abiertas varias líneas de investigación, entre ellas posibles vínculos con redes criminales y ajustes de cuentas, descartando por ahora la teoría de la confusión que inicialmente dominó la opinión pública.

El asesinato de Gustavo Aponte se suma a una serie de hechos violentos de alto impacto en Bogotá, reflejando la complejidad del crimen organizado en el país y la dificultad para esclarecer este tipo de homicidios selectivos.


Contexto: violencia en el sector esmeraldero

El caso también vuelve a poner sobre la mesa las tensiones dentro del negocio de las esmeraldas en Colombia. Investigaciones previas han señalado la existencia de disputas históricas entre grupos del sector, algunas de las cuales han derivado en homicidios en los últimos años.

Aunque en este caso esa conexión no ha sido confirmada oficialmente, sigue siendo una línea de análisis dentro del contexto general de la investigación.

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