El regreso a clases en Colombia vuelve a poner en el centro del debate la situación de las escuelas públicas, que enfrentan múltiples desafíos para garantizar un inicio de año escolar seguro, continuo y en condiciones dignas para millones de estudiantes. Problemas relacionados con la seguridad en los entornos educativos, la alimentación escolar y el transporte siguen siendo factores determinantes que afectan la asistencia y permanencia de niños y jóvenes en el sistema educativo.
En distintas regiones del país, el retorno a las aulas se da en medio de preocupaciones por la seguridad. Instituciones ubicadas en zonas con presencia de grupos armados, economías ilegales o altos índices de criminalidad reportan riesgos para estudiantes y docentes durante los desplazamientos y en los alrededores de los colegios. Padres de familia y directivos advierten que la falta de acompañamiento institucional y de rutas seguras expone a los menores a situaciones de violencia, intimidación y reclutamiento forzado.
A este panorama se suma la incertidumbre en torno al Programa de Alimentación Escolar (PAE), uno de los pilares para garantizar la permanencia estudiantil en la educación pública. En varios departamentos, el inicio del calendario académico ha estado marcado por retrasos en la contratación y la entrega de alimentos, lo que genera preocupación entre las comunidades educativas. Para muchos estudiantes, especialmente en zonas rurales y vulnerables, la alimentación escolar representa la principal comida del día.
El transporte escolar es otro de los puntos críticos. En municipios apartados, los estudiantes deben recorrer largas distancias para llegar a sus instituciones educativas, enfrentando caminos en mal estado y falta de rutas contratadas a tiempo. La ausencia de transporte adecuado no solo incrementa el riesgo de deserción escolar, sino que también afecta la puntualidad y el rendimiento académico de los alumnos.
Docentes y directivos coinciden en que estas problemáticas no son nuevas, pero se repiten cada año al inicio del calendario escolar. Señalan que la falta de planeación, los retrasos administrativos y las dificultades presupuestales de algunas entidades territoriales terminan afectando directamente a los estudiantes. A pesar de los esfuerzos locales, las soluciones suelen ser temporales y no estructurales.
Desde las autoridades educativas se ha reiterado el compromiso de garantizar el derecho a la educación, priorizando la seguridad, la alimentación y el transporte como elementos fundamentales para el bienestar estudiantil. Sin embargo, comunidades educativas insisten en la necesidad de una mayor articulación entre el Gobierno nacional, las gobernaciones y las alcaldías para evitar que estos problemas se repitan año tras año.
En medio de las dificultades, maestros y estudiantes regresan a las aulas con el objetivo de avanzar en su formación y mantener la continuidad del proceso educativo. Para muchos niños y jóvenes, la escuela sigue siendo un espacio de protección, aprendizaje y estabilidad, incluso en contextos adversos.
El regreso a clases en las escuelas públicas deja así en evidencia los retos pendientes del sistema educativo colombiano, recordando que garantizar una educación de calidad no solo implica abrir las puertas de los colegios, sino asegurar condiciones integrales que permitan a los estudiantes aprender en entornos seguros, con alimentación adecuada y acceso oportuno al transporte escolar.




