Escocia dio un paso decisivo en materia de bienestar animal con la entrada en vigor, el 1 de julio de 2026, de una prohibición integral sobre las trampas de pegamento utilizadas para capturar animales vertebrados. La nueva normativa convierte en delito no solo su uso, sino también su suministro y posesión, cerrando una de las principales vías por las que estos dispositivos podían seguir llegando a manos de particulares y profesionales.
La medida forma parte de la Wildlife Management and Muirburn (Scotland) Act 2024, una legislación que introdujo diferentes reformas relacionadas con la gestión de la fauna, la protección de los animales y determinadas prácticas de control de especies. Aunque la ley fue aprobada en 2024, la prohibición de las trampas adhesivas no pudo aplicarse plenamente de inmediato debido a un conflicto relacionado con las reglas del mercado interno del Reino Unido.
Después de superar ese obstáculo jurídico, el Gobierno escocés confirmó que la prohibición completa entraría en vigor el 1 de julio de 2026. Desde entonces, una persona que utilice, suministre o posea una trampa de pegamento puede estar cometiendo un delito, salvo que pueda demostrar una causa legalmente válida cuando corresponda.
¿Qué son las trampas de pegamento y por qué fueron prohibidas?
Las trampas de pegamento, también conocidas como trampas adhesivas o glue traps, son dispositivos que utilizan una superficie cubierta con un adhesivo extremadamente fuerte para inmovilizar al animal que entra en contacto con ella.
Durante años fueron utilizadas principalmente para controlar poblaciones de ratones y ratas en viviendas, comercios, almacenes y determinados establecimientos. Su funcionamiento es sencillo: el animal pisa o entra en contacto con la superficie adhesiva y queda atrapado.
Precisamente esa característica es uno de los principales motivos de preocupación para las organizaciones de bienestar animal. El problema no se limita a la muerte del animal, sino al proceso que puede producirse antes de ella.
La Scottish Animal Welfare Commission concluyó que existe un elevado riesgo de sufrimiento cuando un animal queda atrapado en una de estas superficies y señaló que incluso cuando las trampas se utilizan siguiendo procedimientos destinados a reducir el sufrimiento, persisten importantes problemas de bienestar. La comisión llegó a recomendar una prohibición inmediata de su venta y utilización.
Otro problema es que las trampas no necesariamente distinguen entre la especie que se pretende capturar y otros animales.
Un dispositivo colocado para controlar roedores puede atrapar accidentalmente a otros animales que entren en contacto con el adhesivo. El Gobierno escocés ha advertido que especies no objetivo, incluidas aves, pueden quedar atrapadas y sufrir lesiones, estrés prolongado o morir.
La prohibición ya está vigente desde julio de 2026
La fecha clave es el 1 de julio de 2026.
A partir de ese día, Escocia pasó de tener una legislación que contemplaba la prohibición de estas trampas a contar con un régimen plenamente aplicable contra su uso, suministro y posesión.
El Gobierno escocés anunció el 24 de junio que la prohibición entraría en vigor al mes siguiente y explicó que la nueva normativa buscaba mejorar el bienestar animal y proteger a la fauna frente a un método considerado indiscriminado.
La medida no se limita a prohibir que una persona coloque físicamente una trampa.
La legislación también contempla conductas relacionadas con su comercialización y tenencia. Esto significa que no basta con dejar de utilizarla: tener una trampa de pegamento prohibida en posesión también puede constituir una infracción penal.
¿Qué actividades están prohibidas?
Desde la entrada en vigor de la normativa, las principales conductas prohibidas incluyen:
- Utilizar una trampa de pegamento para capturar, matar o inmovilizar un animal.
- Colocar una trampa de manera que pueda causar lesiones a un animal.
- Vender una trampa de pegamento.
- Suministrarla o entregarla a otra persona.
- Ofrecerla para su suministro.
- Poseer una trampa de este tipo.
- Permitir o provocar conscientemente que otra persona cometa determinadas conductas prohibidas.
La British Pest Control Association, que ha seguido de cerca la implementación de la legislación, confirmó que desde el 1 de julio es delito utilizar, suministrar o poseer estas trampas en Escocia.
La legislación también contempla la responsabilidad de quienes permitan conscientemente que otra persona utilice o suministre una trampa prohibida.
La prohibición alcanza a los animales vertebrados
Existe un detalle importante que conviene aclarar para entender exactamente el alcance de la norma.
La legislación escocesa define una “glue trap” como una trampa que está diseñada o puede utilizarse para capturar un animal distinto de un invertebrado y que utiliza una sustancia adhesiva como medio de captura.
Por tanto, el alcance jurídico está vinculado a los animales vertebrados, mientras que los invertebrados quedan excluidos de estas disposiciones.
Esto significa que no es técnicamente correcto describir la medida simplemente como una prohibición de “trampas para ratas y ratones”. La definición legal es más amplia y está construida alrededor del tipo de dispositivo y de los animales que puede capturar.
De hecho, la guía publicada para el sector de control de plagas señala que el veto puede alcanzar trampas que, aunque sean comercializadas con otro nombre, estén diseñadas o sean capaces de atrapar animales distintos de los invertebrados.
¿Por qué tardó dos años en entrar en vigor?
Uno de los elementos más importantes del contexto es que la prohibición no nació en 2026.
La Wildlife Management and Muirburn (Scotland) Act fue aprobada en 2024 y ya contemplaba las infracciones relacionadas con las trampas adhesivas. Sin embargo, la aplicación de la prohibición sobre la venta y el suministro encontró un obstáculo relacionado con el United Kingdom Internal Market Act 2020.
Esta legislación británica establece reglas destinadas a facilitar el comercio de bienes entre las diferentes partes del Reino Unido. En términos generales, las mercancías que pueden venderse legalmente en una parte del país pueden circular hacia otras partes bajo determinadas condiciones.
El Gobierno escocés consideró que esta situación podía impedir que la prohibición de venta de las trampas de pegamento funcionara de manera completa. Por ello solicitó al Gobierno del Reino Unido una exclusión específica que permitiera aplicar la restricción escocesa.
Finalmente, esa exclusión fue establecida y permitió que Escocia avanzara con la prohibición completa.
El Gobierno escocés explicó que, una vez resuelta esa barrera jurídica, pudo activar las disposiciones que abarcan el uso, la posesión y la venta de las trampas.
Una decisión respaldada por años de debate sobre bienestar animal
La decisión tampoco apareció de manera repentina.
En marzo de 2021, la Scottish Animal Welfare Commission publicó un informe específico sobre el uso de trampas adhesivas para roedores en Escocia. En ese momento todavía no existía una prohibición específica sobre la compra o utilización de estos dispositivos para ratas y ratones.
La comisión examinó tanto los argumentos a favor de su utilización como las preocupaciones relacionadas con el bienestar de los animales.
Su conclusión fue especialmente contundente: consideró que los problemas de bienestar asociados a las trampas adhesivas justificaban una prohibición inmediata de su venta y utilización.
El organismo también reconoció que existían argumentos de determinados sectores de control de plagas sobre posibles situaciones de emergencia en las que otras técnicas podrían no ser suficientemente rápidas o adecuadas.
Sin embargo, la comisión señaló que existían métodos alternativos y que no encontraba pruebas suficientes para considerar que las trampas adhesivas fueran realmente el único recurso disponible incluso en escenarios de alto riesgo.
El sufrimiento animal fue uno de los argumentos centrales
La discusión sobre las trampas adhesivas se ha concentrado especialmente en el sufrimiento que pueden provocar.
Cuando un animal queda atrapado, el adhesivo puede inmovilizar sus patas, cuerpo o pelaje. El problema se agrava cuando el dispositivo no es detectado rápidamente.
La Scottish Animal Welfare Commission señaló que existe una probabilidad significativa de sufrimiento prolongado y consideró que los problemas de bienestar no desaparecen simplemente mediante un uso técnicamente correcto de las trampas.
Además, los animales atrapados pueden intentar liberarse de manera repetida, aumentando el riesgo de lesiones.
La naturaleza indiscriminada del mecanismo también representa un problema. Una trampa colocada para un ratón no tiene la capacidad de reconocer que el animal que acaba de tocarla pertenece a otra especie.
El Gobierno escocés ha destacado precisamente este riesgo, señalando que animales que no eran el objetivo original pueden quedar atrapados y sufrir consecuencias graves.
El sector de control de plagas plantea sus propias preocupaciones
La prohibición ha sido recibida de manera diferente por los distintos sectores implicados.
La British Pest Control Association (BPCA) ha respaldado la prohibición de las trampas de pegamento para el público general, pero ha pedido claridad sobre las situaciones profesionales excepcionales en las que los controladores de plagas pueden encontrarse ante un riesgo inmediato para la salud pública.
La asociación ha señalado escenarios como determinadas instalaciones de producción de alimentos o centros sanitarios en los que podría existir una necesidad urgente de controlar una infestación.
Esto no significa que actualmente exista una autorización general para que los profesionales utilicen trampas adhesivas.
Por el contrario, la guía publicada por la BPCA después de la entrada en vigor de la prohibición señala que, desde el 1 de julio, no existe una vía ordinaria para utilizar, suministrar o poseer una trampa prohibida en Escocia. El debate del sector se centra en cómo interpretar y documentar circunstancias excepcionales relacionadas con la denominada “reasonable excuse”, es decir, una causa razonable prevista por la legislación.
La determinación de si una situación concreta constituye una causa razonable no corresponde automáticamente al propio controlador de plagas, sino que puede ser objeto de valoración por las autoridades competentes.
¿Qué pasa con las personas que ya tenían trampas en casa o en un negocio?
La entrada en vigor de la prohibición también afecta a las personas que ya disponían de estos dispositivos.
La guía elaborada para profesionales de control de plagas recomienda revisar almacenes, vehículos y otros lugares donde puedan encontrarse trampas antiguas y deshacerse de ellas antes o después de la entrada en vigor, siguiendo procedimientos adecuados de eliminación.
La razón es sencilla: la normativa no prohíbe únicamente colocarlas. La posesión también está contemplada como delito.
Por ello, conservar una caja de trampas adhesivas almacenada durante años no equivale simplemente a guardar una herramienta que ya no se utiliza. Desde el 1 de julio de 2026, la posesión de una trampa incluida en la definición legal puede generar consecuencias jurídicas.
¿Cuáles son las sanciones?
La legislación contempla sanciones importantes.
El Gobierno escocés informó que quienes infrinjan la prohibición pueden enfrentarse a multas de hasta 40.000 libras esterlinas o hasta 12 meses de prisión, además de la posibilidad de que se impongan ambas sanciones en los casos previstos.
La propia legislación contempla, además, penas que pueden llegar a cinco años de prisión o una multa, o ambas, cuando existe una condena mediante procedimiento penal más grave. Las disposiciones correspondientes a las infracciones de uso y suministro establecen esta posibilidad.
Por tanto, la prohibición no debe entenderse como una simple regulación administrativa o una recomendación de bienestar animal.
Se trata de una prohibición respaldada por el derecho penal escocés.
Escocia se distancia de otros territorios del Reino Unido
La situación de las trampas adhesivas no es idéntica en todo el Reino Unido.
Inglaterra y Gales ya habían adoptado medidas contra estos dispositivos, aunque con diferencias importantes respecto al modelo escocés.
En Inglaterra, la prohibición del uso de trampas adhesivas por parte del público entró en vigor el 31 de julio de 2024 bajo la Glue Traps (Offences) Act 2022. Sin embargo, existe un sistema mediante el cual determinados profesionales de control de plagas pueden utilizarlas bajo licencia y en circunstancias específicas.
Gales, por su parte, creó un delito relacionado con el uso de trampas adhesivas mediante la Agriculture (Wales) Act 2023.
El modelo escocés destaca porque combina la prohibición del uso con restricciones sobre la suministro y posesión, lo que busca impedir que los dispositivos continúen disponibles para su utilización pese a la prohibición de determinadas prácticas.
Una prohibición vinculada a una reforma más amplia de la gestión de la fauna
Las trampas de pegamento son solamente una parte de la Wildlife Management and Muirburn (Scotland) Act 2024.
La legislación también introdujo cambios relacionados con otras prácticas de gestión de fauna y del territorio, incluyendo la prohibición de las trampas de lazo (snares) y nuevas reglas para determinadas actividades relacionadas con la gestión de páramos y el muirburn, una práctica de quema controlada de vegetación.
El objetivo general de la legislación es reforzar la protección de la fauna, mejorar los estándares de bienestar animal y modificar determinadas prácticas de gestión de especies y hábitats.
En ese contexto, la prohibición de las trampas adhesivas representa una de las medidas más directamente relacionadas con el trato hacia animales que tradicionalmente eran considerados “plagas”.
El debate sobre las alternativas continuará
La prohibición no elimina la necesidad de controlar poblaciones de roedores.
Ratas y ratones pueden representar problemas sanitarios y económicos, especialmente en lugares donde se almacenan alimentos, se preparan productos destinados al consumo humano o existen condiciones favorables para la propagación de infestaciones.
La propia Scottish Animal Welfare Commission reconoció que existen escenarios en los que el control rápido de roedores puede ser necesario por razones de salud pública. Sin embargo, también señaló que existen diferentes métodos de control y cuestionó que las trampas adhesivas sean necesariamente la única opción disponible.
Esto significa que la nueva legislación desplaza la discusión desde la utilización de un método considerado problemático hacia la búsqueda y aplicación de alternativas que permitan controlar las infestaciones sin recurrir a trampas adhesivas.
Una decisión que cambia las reglas para hogares y empresas
La entrada en vigor de esta prohibición supone un cambio importante para los ciudadanos, comercios y empresas de control de plagas que operan en Escocia.
Antes de julio de 2026, el uso de determinadas trampas adhesivas para roedores no estaba específicamente prohibido en el territorio, aunque otras normas de bienestar animal podían aplicarse cuando un animal quedaba atrapado y sufría innecesariamente. La Scottish Animal Welfare Commission había documentado precisamente esa situación jurídica antes de la nueva legislación.
Ahora existe una regla mucho más clara: las trampas incluidas en la definición legal ya no pueden utilizarse, suministrarse ni mantenerse en posesión de las personas, salvo las situaciones excepcionales que puedan quedar cubiertas por las disposiciones legales aplicables.
La diferencia es significativa porque el enfoque ya no depende exclusivamente de demostrar que un animal sufrió innecesariamente después de quedar atrapado. La propia utilización, suministro o posesión de una trampa prohibida puede constituir la conducta sancionada.
Un nuevo precedente en materia de bienestar animal
Con la entrada en vigor de la prohibición el 1 de julio de 2026, Escocia se consolida como uno de los territorios del Reino Unido que han adoptado las medidas más estrictas contra las trampas adhesivas.
La decisión es el resultado de varios años de debate político, informes científicos y técnicos, campañas de organizaciones de protección animal y discusiones con la industria del control de plagas.
El Gobierno escocés sostiene que estas trampas son indiscriminadas y pueden causar sufrimiento innecesario a animales objetivo y no objetivo. La Scottish Animal Welfare Commission había llegado previamente a una conclusión similar y había recomendado una prohibición de su venta y utilización.
Ahora, con el obstáculo relacionado con las normas del mercado interno del Reino Unido superado, la prohibición puede aplicarse de manera integral.
Desde julio de 2026, Escocia no solo prohíbe utilizar las trampas adhesivas: también restringe su suministro y posesión, convirtiendo su utilización en una cuestión de cumplimiento legal y no simplemente de buenas prácticas de bienestar animal.




