Los favoritos se saltaron un paso a nivel activo y evitaron la descalificación en una decisión que fractura al pelotón.
La edición 110 del Tour de Flandes quedará marcada por una de las decisiones arbitrales más polémicas en la historia reciente del ciclismo profesional. A falta de 60 kilómetros para la meta en Oudenaarde, los dos grandes favoritos, Tadej Pogacar y Remco Evenepoel, cruzaron un paso a nivel ferroviario a pesar de que la señalización lumínica estaba activa y parpadeando en rojo.
Mientras una parte considerable del pelotón detuvo su marcha respetando la norma, el grupo de cabeza, comandado por el UAE Team Emirates, ignoró la advertencia, desatando un caos organizativo que enfureció a directores y corredores por igual.
Una infracción que puso en riesgo la vida
La situación se tornó crítica cuando las barreras comenzaron su descenso, dejando a los líderes en una posición antirreglamentaria. Según los testigos en carrera:
- El semáforo ferroviario ya obligaba a la detención total antes del cruce.
- La seguridad ferroviaria es una de las reglas más estrictas de la UCI.
- El objetivo de la norma no es solo la justicia deportiva, sino la protección de la vida ante el paso inminente de trenes a alta velocidad.
La «solución salomónica» de la organización
A pesar de la claridad de la infracción, la dirección de carrera del Tour de Flandes optó por una medida inusual en lugar de aplicar la expulsión directa. El director de la prueba ordenó al grupo de Pogacar:
- Detener la marcha inmediatamente.
- Esperar al pelotón perseguidor para reagruparse.
- Neutralizar la ventaja obtenida mediante el cruce indebido.
Sin embargo, esta medida fue calificada de «insólita» y «tibia» por diversos sectores del ciclismo, que esperaban una aplicación rigurosa de los estatutos de la Unión Ciclista Internacional (UCI) ante un hecho de tal visibilidad.
¿Espectáculo por encima del reglamento?
Este incidente ha abierto un debate profundo sobre el trato preferencial hacia las grandes estrellas del deporte.
«Si los implicados hubieran sido gregarios de equipos menores, la descalificación habría sido fulminante». Comentan analistas del sector.
Al permitir que Pogacar y Evenepoel continuaran en la pelea por la victoria, la organización priorizó el espectáculo televisivo sobre el reglamento, sentando un precedente peligroso para la seguridad en futuras competencias del calendario World Tour en este 2026.




