Los ataques militares coordinados por Estados Unidos e Israel contra posiciones en Irán han dejado un saldo preliminar de más de 200 personas muertas en Irán, incluyendo tropas propias, y al menos nueve en Israel. Además, tres soldados estadounidenses han perdido la vida en los enfrentamientos, según reportes internacionales. La situación ha generado preocupación global por la intensificación de la violencia en la región y sus posibles repercusiones en la seguridad y en los mercados energéticos del mundo.
Este conflicto también ha provocado el cierre de varios espacios aéreos en el Medio Oriente, afectando la logística de eventos internacionales importantes, como el Mobile World Congress 2026, y obligando a miles de asistentes a reprogramar vuelos y rutas de viaje.




