Borré llega en el momento justo pero River necesita más que nostalgia para volver a ser grande
La pregunta que divide a la hinchada millonaria tiene dos respuestas igualmente válidas dependiendo desde dónde se mire. Por un lado, Borré trae algo que River no tiene en este momento: un delantero con experiencia internacional probada, conocimiento del club desde adentro y la capacidad de aparecer en los momentos decisivos que lo hizo leyenda entre 2017 y 2021. A sus 29 años llega en la plenitud física y con la madurez de quien jugó en la Europa League y la Serie A, sabiendo exactamente lo que necesita para rendir al máximo nivel. El hecho de que haya elegido regresar a River rechazando otras ofertas dice mucho sobre su motivación y su estado mental, dos factores que en el fútbol a veces valen más que cualquier estadística.
Por otro lado, el Borré de 2026 no es el mismo que se fue en 2021, y River tampoco es el mismo sin Gallardo en el banco. El técnico que mejor entendió sus virtudes y sus limitaciones ya no está en Núñez, y el nuevo cuerpo técnico tendrá que encontrar la manera de sacar lo mejor de un jugador que en Europa nunca recuperó completamente el nivel que tuvo en Argentina. River necesita además refuerzos en otras posiciones además del ataque, y apostar todo el entusiasmo del mercado en Borré puede generar expectativas que si no se cumplen rápidamente se conviertan en frustración. El regreso es emocionante, bienvenido y tiene todos los ingredientes para funcionar, pero el fútbol ya ha demostrado demasiadas veces que la nostalgia sola no gana títulos.



