La decadencia y el caos se manifiestan cuando sus funciones urbanas esenciales, así como sus instituciones dejan de responder de manera eficaz. En efecto, la decadencia es un proceso de pérdida de calidad de vida de sus habitantes, así como la competitividad y el atractivo para residentes o visitantes. Por su parte, el caos se refleja cuando supera la capacidad de gestión de las autoridades locales afectando el funcionamiento cotidiano de la ciudad. A simple vista, la pregunta puede responderse afirmando que Pasto tiene decadencia y caos. En efecto, esta en decadencia por loa perdida del control sobre el espacio publico porque los andenes han sido ocupados de forma permanente, las plazas de mercado han perdido su función económica, proliferan construcciones o actividades ilegales que es el indicador del debilitamiento institucional.
También, se presenta el incumplimiento generalizado de las normas de convivencia, por ejemplo, el ruido, el irrespeto a las reglas de tránsito y espacio público. En Pasto, las motocicletas circulan por los andenes, el estacionamiento de vehículos es permanente en todas las vías de la ciudad, especialmente, en la carrera 19. La invasión de carriles exclusivos y la ocupación ilegal de zonas verdes. Es decir, cuando la mayoría incumple y casi nadie es sancionado, la autoridad ha perdido toda legitimidad.
La decadencia se evidencia en el deterioro de la infraestructura; vías con huecos permanentes, alumbrado deficiente, parques abandonados, mobiliario urbano dañado. Igualmente, el deterioro también se puede observar en lo económico: cierre de comercios; disminución de la inversión privada; aumento de la informalidad; perdida de empleo formal; migración de empresas hacia otras ciudades. Por su parte, el deterioro del patrimonio se evidencia en las edificaciones en ruina, el centro ya no es habitado, sino que es un sitio de comercio, las viviendas se han convertido en bodegas o parqueaderos; las fachadas permanecen en ruina. La perdida de calidad ambiental por la contaminación del aire; la contaminación visual; el ruido excesivo; la reducción de árboles y la contaminación del rio Pasto es otra manifestación del deterioro de la ciudad.
El aumento de la inseguridad no solo por la delincuencia, sino por los espacios abandonados, lotes vacíos, edificios desocupados o calles oscuras. El deterioro es un reflejo de la debilidad institucional porque las normas existen, pero no se aplican, cada administración cambia de prioridades, no se hace mantenimiento preventivo y predominan las respuestas improvisadas ante la crisis. Entonces, la perdida de confianza ciudadana se refleja en el poco sentido de pertenencia, vandalismo, evasión de normas, baja participación ciudadana. Preocupa la ciudad que haya llegado a la decadencia porque contribuye al éxodo de la población o el talento humano altamente calificado y el envejecimiento de la población.
Pasto es también una ciudad en caos porque el desorden afecta simultáneamente la movilidad, el espacio publico ocupado sin control, inseguridad creciente, servicios públicos deficientes, incapacidad para ejercer autoridad o hacer cumplir las normas. Entonces, el problema no es solo estético, sino que compromete el funcionamiento de la ciudad. En general, en una ciudad moderna las normas se respetan, el espacio publico es funcional y el mantenimiento es permanente y cuenta con instituciones eficaces. Pero esto no es Pasto, por el contrario, aparecen problemas localizados de manera permanente, el deterioro es sostenido y se observa en la economía, la infraestructura, el patrimonio y la convivencia. Pasto es caótica porque no logra controlar el crecimiento del desorden y los problemas afectan la vida diaria de la mayoría de la población.
Con la mención de los problemas como son: ocupación del espacio público, contaminación visual por cableado, deterioro de casonas patrimoniales, incumplimiento de normas de transito y mantenimiento insuficiente, la ciudad presenta síntomas de deterioro urbano que requiere atención para no agudizar mas la decadencia y el caos.
Desde la perspectiva de la administración publica y la gobernanza urbana, la calidad de una ciudad es el resultado de la interacción entre el gobierno, el sector privado y la ciudadanía. Sin embargo, el principal responsable de dirigir, coordinar y hacer cumplir las normas es el gobierno municipal. El alcalde debe hacer cumplir las normas urbanísticas, proteger el espacio público, dirigir la movilidad, coordinar la seguridad, ejecutar el plan de desarrollo y garantizar el mantenimiento de la infraestructura.
No solo el alcalde es el responsable, también lo son, el Concejo municipal en lo delegado por las normas: aprobar el presupuesto, adoptar un plan, expedir normas urbanísticas y ejercer el control político sobre el alcalde. Pareciera por el caos y el deterioro que el concejo no ha ejercido el control de manera efectiva, por lo tanto, son parte del problema porque su escaso trabajo hace que los problemas se prolonguen. Igualmente, si las instituciones como todas las secretarias de la alcaldía no cumplen sus responsabilidades especificas porque son asignadas como pago a favores políticos para la elección del alcalde, la gestión urbana pierde eficacia. Es cierto, que muchos problemas exceden la capacidad del municipio: desempleo, migración, pobreza, crecimiento de la economía informal, financiación de grandes obras. A su vez, si los ciudadanos invaden el espacio público, arrojan basura, destruyen el mobiliario urbano, incumplen las normas de transito y deteriora los bienes públicos, Pasto no será una ciudad agradable para vivir.
El denominado sector privado también le corresponde la responsabilidad para evitar el caos y la decadencia urbana, por ejemplo, manteniendo las fachadas, dando cumplimiento a las normas de publicidad, el retiro de cables en desuso (el abuso de empresas transnacionales de televisión, fibra óptica, internet, telefonía, etc., mantienen atestados y grotescamente invadidos los postes de energía con cables de toda índole), la conservación de inmuebles patrimoniales y el manejo de residuos.
Finalmente, la pregunta planteada al comienzo se puede decir que infortunadamente Pasto está en caos y en decadencia. El alcalde es el inmediato responsable para mantener una ciudad agradable y que ofrezca oportunidades para todos. El alcalde es la autoridad, el concejo y las instituciones, así como la ciudadanía y el sector privado son corresponsables del caos y decadencia de la ciudad. Si la invasión del espacio público aumenta y no hay una estrategia para su recuperación, el concejo debería evaluar la acción de la administración, si el mantenimiento disminuye pese a contar con recursos suficientes, esa es una baja gestión del alcalde.
Para evitar que la ciudad siga con su deterioro, debe haber un principio de buena gobernanza que se debe basar en lo siguiente: aplicación de normas con imparcialidad, protección del espacio público, mantenimiento del inmobiliario urbano de manera preventiva, coordinar el trabajo de las secretarias y los ciudadanos exigir transparencia. Entonces, Pasto esta en decadencia y en caos porque no funciona nada bien. Falta ver el obsoleto parque automotor de buses que contaminan toda la ciudad, son inseguros no solo por su condición mecánica sino por el abuso que se presenta en ese servicio. El mantenimiento de parques y vías locales, el control del espacio público, la protección del patrimonio, la organización de la movilidad y la calidad del entorno urbano dependen en gran medida de la capacidad de gestión del gobierno municipal y de la colaboración entre instituciones, ciudadanos y sector privado. En consecuencia, todos aquellos que quieran lanzarse como alcaldes, su motivación no solo debe ser elegido, sino que debería ser capaz honradamente responder la siguiente pregunta: ¿Qué problemas puede resolver razonablemente y cuales dependerían de factores externos?




