Aníbal Arévalo Rosero

Es ley la reforma laboral

Por: Aníbal Arévalo Rosero

Después del caos viene el orden de las aguas: así ocurrió con la gestión de la sufrida Reforma Laboral, cuando tubo que transitar por un tramo de fieras; y cuando digo fieras, me refiero a Efraín Cepeda y Angélica Lozano, dos cuotas del capitalismo voraz en el Congreso de la República. Finalmente se logra aprobar con estrategias inteligentes del presidente Gustavo Petro, quien se la jugó el todo por el todo para alcanzar su propósito de alcanzar ese triunfo popular, donde se devuelve los derechos que habían sido conculcados en el 2002 por el señor expresidente Álvaro Uribe Vélez.

El gran derrotado de esta contienda popular fue indudablemente el sector de la extrema derecha que de manera acérrima se oponía a la reforma por considerarla lesiva para el empresariado, porque, supuestamente va a reducir el empleo. Si tenemos en cuenta que cuando se implementó la reforma uribista no mejoró el empleo, pero sí mejoró los ingresos de los grandes empresarios en detrimento de los trabajadores de base, a quienes se les disminuyeron sus ingresos, que le restaban su capacidad adquisitiva.

El gran derrotado de esta reforma es el expresidente Uribe quien es el célebre autor de tamaña medida regresiva para los trabajadores, quien en su momento decía que los trabajadores debían restar la jornada de sueño, que se les debía restar las vacaciones. Que nos quede claro cuáles son las pretensiones de un personaje enemigo del campesinado y de los trabajadores de base. Ellos se convierten a las diversas religiones por conveniencia, le ponen una vela al diablo y otra a Dios denotando la poca confianza que hay que tenerles.

El otro gran actor de la derrota el sector de extrema derecha del Congreso de la República que se negaba a darle trámite a la Reforma Laboral, particularmente la Comisión Séptima que tuvo inicialmente el estudio de la reforma y ni siquiera la leyeron y la votaron a pupitrazo limpio sin contemplación alguna, lo que llevó a su archivo prematuro. Luego con la apelación de un inteligente senador, se devolvió a la Comisión Cuarta, en la que forma parte la senadora enemiga de los trabajadores, Angélica Lozano, pero también estaba allí la brillante oradora y consecuente con las causas populares como es Aída Avella, una mujer verraca que se merece todos los honores.

Luego pasó a plenaria del Senado, posteriormente a conciliación entre Senado y Cámara, para finalmente ser aprobada con unos derechos recortados. Pero, en fin, es un triunfo del sector de los trabajadores, con el cual se logra reducir las brechas de desigualdad económica. Colombia es el tercer país más des igual del mundo; con la Reforma Laboral impulsada por el presidente Petro se logra bajar un poco esas dimensiones tan aberrantes, donde solo los empresarios quieren ganar a costa de la mano esclava de los trabajadores.

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Victoria enorme para el presidente Gustavo Petro. Una vez más demuestra con quien está y para quien trabaja. Un triunfo histórico para la nación, pocas veces se ha visto en 200 años de vida republicana del país que el pueblo logre derrotar a la clase privilegiada en franca lid de argumentos y debates que permiten dejar una importante impronta y el nombre de Gustavo Petro Urrego escrito en letras de oro. La historia recordará que hubo un presidente que luchó por los más pobres y desfavorecidos. Ahora solo queda la sanción presidencial que debería hacerse en la plaza pública, teniendo la importancia que reviste para el pueblo colombiano.

Desafortunadamente, la extrema derecha siempre busca torpedear las buenas iniciativas del presidente Petro, es por ello que la Corte Constitucional devolvió al Congreso la ya aprobada Reforma Pensional que fue demandada por asuntos de trámite. De lo contrario este primero de julio, tres millones de abuelitos que nunca tuvieron la oportunidad de cotizar pensión, recibirían una mesada de $230.000 que les serviría para un mercadito pequeño.

Un gran triunfo para el país a pesar de que no aprobaron la jornada nocturna desde la seis de la tarde ni aprobaron algunas consideraciones para las mujeres. ¡País de cafres!