Armani es exactamente lo que Nacional necesita: experiencia, jerarquía y el arco en manos de una leyenda
Atlético Nacional llegó al segundo semestre de 2026 con un vacío enorme en el arco: David Ospina se fue, Harlen Castillo salió cedido y el club necesitaba urgentemente un portero con peso, historia y capacidad de responder en los momentos difíciles. La respuesta no pudo ser más contundente: el jugador con más títulos en la historia del club, campeón del mundo, dos veces ganador de la Copa Libertadores y referente en dos de los clubes más grandes de Sudamérica. Sobre el papel, Armani es exactamente el perfil que el director deportivo Víctor Marulanda y el técnico Lucas González necesitaban para construir un equipo competitivo en Liga y Copa Libertadores.
Sin embargo, hay voces que piden cautela. A sus 39 años, Armani perdió la titularidad en River ante el joven Santiago Beltrán y llegará sin ritmo de competencia acumulado, lo que puede ser un factor en los primeros partidos. Su juego con los pies, exigencia fundamental en el fútbol moderno, tampoco ha sido su punto más fuerte históricamente. Aun así, los números hablan a su favor: es el segundo arquero con menos goles recibidos en la historia del club con un promedio de 0.83 por partido, y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, especialmente en penales, es una de las estadísticas más valiosas que puede aportar a un Nacional que sufrió eliminaciones dolorosas desde los once pasos en años recientes.
