Desde temprana edad, Ernesto Cabrera demostró un innato talento musical. A los 11 años, luego de recibir clases de guitarra, inició su camino artístico que lo ha llevado a explorar diversos estilos y géneros. Su pasión por la música se manifestó rápidamente, convirtiéndose en solista y adentrándose en el mundo de la producción musical y la composición. A lo largo de más de tres décadas dedicadas al arte sonoro, Cabrera ha no solo destacado como solista, sino también como compositor y arreglista, trabajando con una versatilidad que lo ha llevado a participar en una lista impresionante de agrupaciones musicales.
Producción musical
Una de las facetas más impresionantes de su carrera es su habilidad para adaptarse y colaborar con distintas agrupaciones musicales. Con una lista que supera las 15 agrupaciones, Cabrera ha dejado su huella en cada proyecto, consolidándose como director musical de Tropirumba, donde recientemente triunfaron con la canción emblemática de los carnavales de Negros y Blancos de 2024. Su capacidad para dirigir y producir música ha sido fundamental en la consolidación de su carrera y en la proyección de su arte más allá de las fronteras locales.
A pesar de los desafíos que la vida le ha presentado, incluida su condición de invidente, Cabrera ha convertido su discapacidad en un motor para su éxito. «Las experiencias significativas para mí son cuando el público muestra agrado con mis presentaciones», confiesa con humildad. «Mi mayor logro es saber que cuando estoy cantando, la gente disfruta. Bailan con mis canciones, y eso es gratificante».
Colaboraciones
Su carrera musical no se limita solo a los escenarios locales. Ernesto ha tenido el honor de compartir tarima con reconocidos artistas como Segundo Rosero, Los Terrícolas de Venezuela y Grupo Sahiro, entre otros. Cada colaboración ha enriquecido su experiencia y ha fortalecido su pasión por la música, ampliando su influencia y reconocimiento dentro y fuera de su país.
«Desde niño hacía música con objetos caseros», recuerda con nostalgia. «Mis padres notaron mi potencial y me inscribieron en una academia musical». Desde entonces, su dedicación y amor por el arte son palpables en cada nota que interpreta. Su formación musical ha sido fundamental en su desarrollo artístico, dotándolo de las herramientas necesarias para explorar y expandir su talento en diferentes géneros musicales.
Determinación
Mirando hacia el futuro, Ernesto Cabrera planea continuar con la producción musical junto al maestro Ruby Hoyos. «La fama no es fácil de alcanzar, pero seguiré adelante», asegura con determinación. Su canción «Enfermo de Amor» sigue resonando en la memoria de quienes han tenido el placer de escuchar su música, siendo un testimonio de su capacidad para conectar emocionalmente con su audiencia y transmitir mensajes universales a través de sus letras y melodías.
Rompiendo barreras
Más allá de los reconocimientos y los escenarios, Ernesto Cabrera transmite un mensaje claro: «No dejen de perseguir sus sueños y crean en ustedes mismos». Su vida y su música son testamentos vivientes de cómo la pasión y la perseverancia pueden convertir los desafíos en triunfos. Con cada acorde, Ernesto Cabrera continúa rompiendo barreras y cautivando corazones, dejando una huella imborrable en la industria musical y en aquellos que tienen el privilegio de escucharlo. Su historia es una inspiración para todos aquellos que enfrentan obstáculos en su camino hacia el éxito, demostrando que con determinación y amor por lo que se hace, no hay límites para alcanzar los sueños más grandes.

Más allá de su exitosa carrera en la música, Ernesto Cabrera también despliega su pasión y compromiso como educador. Actualmente, ejerce como docente de apoyo para niños y niñas con discapacidad visual en los municipios de su departamento. Esta faceta de su vida no solo refleja su profundo compromiso con la comunidad y su sensibilidad hacia las necesidades especiales de los demás, sino que también demuestra su capacidad para inspirar y guiar a las generaciones más jóvenes. Como docente, Ernesto utiliza su propia experiencia personal para motivar y empoderar a sus estudiantes. Comprende de primera mano los desafíos que enfrentan debido a su discapacidad visual y utiliza su música y su historia de vida como herramientas para enseñarles a superar obstáculos y alcanzar sus metas. Su enfoque no se limita solo a la enseñanza académica, sino que también incluye el desarrollo personal y emocional de cada estudiante, fomentando un ambiente de inclusión y respeto.

