Era un perrito flaco

Llegó un lunes a las seis de la mañana a una obra de construcción y nadie lo echó.Era un perrito flaco, con una oreja caída. Se quedó junto a la reja, quieto, mirando a la gente entrar y salir.Pasaron varios días y seguía regresando a la misma hora. Hasta que uno de los trabajadores le lanzó un pedazo de torta. El perro lo agarró rápido, se lo comió en segundos… y se quedó.Desde entonces empezó a aparecer todos los días. Le dejaron agua, comida, y poco a poco dejó de verse tan delgado.Un día alguien le puso un casco amarillo de juguete. No se lo quitó. Se lo dejaron… y así se quedó. Lo llamaron Capi.Ahora camina por la obra de un lado a otro, se mete entre los trabajadores, se queda mirando lo que hacen y siempre anda cerca cuando empiezan a sacar la comida.

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