La energía eólica marina volvió a demostrar su fortaleza en 2025 al registrar un récord global de 6.773 megavatios (MW) instalados, consolidando su papel estratégico en la transición energética mundial. El sector mantuvo un ritmo de despliegue estable, cercano al promedio quinquenal de unas 500 turbinas anuales, según datos de Sea Impact, colaboración entre Lautec y Peak Wind.
Este nuevo máximo confirma que, pese a la volatilidad económica y los desafíos en la cadena de suministro, la industria offshore continúa expandiéndose con proyectos de mayor escala y tecnología más eficiente.
Crecimiento sostenido en un contexto complejo
El récord de 2025 no es un hecho aislado. La industria ha logrado mantener un volumen de instalación constante durante los últimos cinco años, lo que refleja mayor madurez financiera, regulatoria y tecnológica.
Aunque el aumento de costos en materias primas y transporte ha presionado los presupuestos, los desarrolladores han optimizado procesos y ampliado el tamaño de las turbinas. Hoy, cada unidad genera más energía que hace una década, lo que permite incrementar la capacidad instalada sin necesidad de aumentar significativamente el número de equipos.
Además, los gobiernos han reforzado sus metas climáticas, impulsando subastas y esquemas de incentivos que brindan mayor certidumbre a los inversionistas.
Europa y Asia lideran la expansión
Europa continúa siendo un epicentro clave para la energía eólica marina, especialmente en regiones como el Mar del Norte y el Mar Báltico. Países europeos han acelerado la adjudicación de nuevos proyectos para reducir su dependencia energética y cumplir objetivos de descarbonización.
Sin embargo, Asia también mantiene un papel determinante. China y otros mercados asiáticos han incrementado su capacidad instalada en los últimos años, fortaleciendo la competencia global y ampliando la cadena de suministro regional.
Este equilibrio geográfico ha permitido sostener el crecimiento global y reducir riesgos asociados a la concentración de proyectos en una sola región.
Impacto directo en la transición energética
La expansión de la energía eólica marina contribuye directamente a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Cada nuevo megavatio instalado sustituye generación basada en combustibles fósiles, acelerando el camino hacia sistemas eléctricos más limpios.
Además, los parques eólicos marinos ofrecen factores de capacidad superiores a los terrestres, mayor estabilidad en la producción y la posibilidad de desarrollar proyectos a gran escala lejos de zonas densamente pobladas.
Por otra parte, el desarrollo de tecnologías flotantes abre oportunidades en aguas más profundas, ampliando el potencial de crecimiento para la próxima década.
Perspectivas para 2026 y más allá
El récord de 6.773 MW instalados en 2025 envía una señal clara al mercado: la energía eólica marina sigue consolidándose como uno de los pilares del nuevo sistema energético global.
De cara a los próximos años, los analistas prevén una aceleración gradual del ritmo de instalación, impulsada por electrificación industrial, hidrógeno verde y mayores compromisos climáticos. Si las condiciones regulatorias y financieras se mantienen estables, el sector podría superar ampliamente los niveles actuales antes de finalizar la década.




