En un desgarrador desenlace, fue hallado sin vida el cuerpo de Freider Moriano, un joven de aproximadamente 30 años de edad, quien había sido reportado como desaparecido desde el pasado 1 de junio. El descubrimiento se produjo en las cercanías de un río del municipio de Icaíre, en el departamento de Nariño, donde desde hacía días se concentraban intensos esfuerzos de búsqueda por parte de familiares, amigos y miembros de su comunidad.
Freider Moriano pertenecía al resguardo indígena Integrado La Milagrosa, una comunidad reconocida por su lucha por la preservación de su cultura, sus tradiciones y su territorio. Su desaparición causó gran conmoción entre los habitantes de la zona, quienes desde el primer momento se volcaron solidariamente en su búsqueda, temiendo lo peor.
Incertidumbre
hallazgo del cuerpo, aunque doloroso, puso fin a la incertidumbre y el sufrimiento de sus seres queridos. Las autoridades locales confirmaron la identidad del fallecido y se encuentran adelantando las investigaciones pertinentes para esclarecer las causas de su muerte, mientras se maneja con cautela cualquier hipótesis hasta no contar con información oficial proveniente de Medicina Legal.
La noticia ha generado una profunda consternación dentro del resguardo La Milagrosa y en el municipio de Icaíre en general. Líderes comunitarios y representantes del cabildo indígena han expresado su dolor y exigido que se haga justicia, en caso de comprobarse que se trató de un hecho violento.
Condolencia
“Perdimos a un hermano, a un joven que era parte activa de nuestro pueblo. No solo lloramos su partida, sino también la manera en que nos fue arrebatado. Exigimos verdad, respeto y acompañamiento del Estado en este momento tan difícil”, expresó uno de los representantes del cabildo.
A través de redes sociales y comunicados, decenas de personas han enviado mensajes de condolencia y solidaridad a la familia Moriano. La comunidad indígena ha convocado a una ceremonia de despedida y ritual tradicional, como muestra de respeto y homenaje a la memoria de Freider.
Este trágico hecho vuelve a poner en el centro del debate la situación de vulnerabilidad que enfrentan muchas comunidades indígenas en Colombia, especialmente en zonas rurales como Nariño, donde factores como la pobreza, la falta de presencia institucional y la violencia han sido constantes amenazas. Organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado el llamado al gobierno nacional para fortalecer los mecanismos de protección colectiva de los pueblos indígenas y garantizar la vida y el bienestar de sus miembros.




