En una montaña helada del Ártico se encuentra la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un refugio que almacena millones de semillas de cultivos de todo el mundo como respaldo para la humanidad. Diseñada para resistir guerras, desastres y el cambio climático, usa el frío natural del permafrost para conservarlas durante siglos y proteger el futuro de nuestra alimentación.

