Pasto continúa posicionándose como un epicentro cultural del sur de Colombia, apostándole a propuestas artísticas que trascienden fronteras y conectan tradiciones musicales del mundo con las raíces locales. En esta ocasión, la ciudad fue escenario de un enriquecedor conversatorio realizado en alianza entre Pasto Jazz y la Universidad Abierta y a Distancia, un espacio que convocó a estudiantes, docentes, investigadores y músicos interesados en las nuevas dinámicas de la creación sonora.
El evento contó con la participación del maestro Tom Diakité, reconocido músico africano, quien propuso una mirada contemporánea sobre la influencia de los ritmos ancestrales de África en la música actual de América Latina. Más allá de una clase magistral, el encuentro se convirtió en un ejercicio de reflexión colectiva sobre cómo la música se transforma, se adapta y se resignifica en distintos territorios y contextos sociales.
Lenguaje global
Durante su intervención, Diakité destacó que la música africana no pertenece únicamente al pasado, sino que sigue viva en los sonidos urbanos, en el jazz moderno y en las fusiones que hoy emergen desde escenarios alternativos y académicos. “La música es memoria en movimiento. África está presente en América cada vez que suena un tambor, una improvisación de jazz o una melodía popular”, afirmó, generando una conexión inmediata con el público.
Este enfoque permitió comprender la música no solo como expresión artística, sino como un lenguaje global de resistencia, identidad y transformación, donde los ritmos africanos dialogan naturalmente con la música nariñense, especialmente en su fuerza rítmica y narrativa.
Laboratorio creativo
El conversatorio también abrió un espacio para analizar cómo ciudades intermedias como Pasto se convierten en laboratorios creativos, capaces de integrar tradiciones locales con influencias internacionales. Para los asistentes, fue una oportunidad de repensar la música nariñense desde nuevas perspectivas, incorporando elementos del jazz y de las raíces africanas sin perder su identidad.
Estudiantes y docentes participaron activamente con preguntas y reflexiones sobre el papel de la música en la construcción de identidad cultural, la memoria colectiva y los procesos educativos. Este intercambio evidenció el interés de las nuevas generaciones por explorar fusiones musicales que dialoguen con el mundo, sin renunciar a lo propio. Los organizadores destacaron que este tipo de espacios fortalecen la formación integral y promueven una visión más amplia del arte y la cultura. Pasto Jazz, en este sentido, continúa consolidándose como una plataforma que impulsa la diversidad sonora, el pensamiento crítico y la creación artística con proyección internacional.




