En el Domingo de Ramos, cuando Jesús entró en Jerusalén montado en un pollino, la multitud comenzó a gritar:“¡Hosanna al Hijo de David!”🌿🌿No era un grito cualquiera. Era un grito cargado de esperanza, fe y expectativa.La palabra “Hosanna” significa: “¡Sálvanos ahora!” o “¡Te rogamos que nos salves!”.La gente no solo estaba alabando, también estaba clamando por salvación.Y cuando lo llamaban “Hijo de David”, estaban reconociendo algo muy profundo. Estaban declarando que Jesús era el Mesías prometido, el descendiente del rey David que Dios había prometido enviar para salvar a su pueblo (2 Samuel 7:12-13).La multitud veía en Él al libertador que habían esperado por generaciones.Pero lo más impactante es esto:ellos pensaban que Jesús venía a liberarlos del dominio romano,mientras que Jesús venía a liberarlos del pecado.Ellos esperaban un rey con espada,pero Dios envió un Rey con una cruz.Por eso el Domingo de Ramos no es solo una celebración; es un recordatorio de que Jesús es la respuesta al clamor más profundo del corazón humano.Y hoy, más de dos mil años después, ese mismo clamor sigue vigente:¡Hosanna!Señor, sálvanos.Entra también en nuestra vida. 🌿✝️Porque el Rey que entró en Jerusalén…todavía sigue entrando en los corazones que lo reciben.


