EN CAMPAÑA, POLÍTICA DOMÉSTICA Y POLÍTICA INTERNACIONAL

Por Ricaurte Losada Valderrama

Como sería de importante, o mejor, de indispensable, que en la campaña presidencial la política se plantera para el tratamiento de fondo de nuestros problemas domésticos ligados a los complejos problemas mundiales.

La política es fundamentalmente un diseño de la sociedad y del Estado, pero en un mundo globalizado, ambos deben estar interconectados con el planeta, en razón a que cada uno de los aspectos de nuestra vida depende de lo que acontece en el entorno internacional y, asimismo, la política interna incide en la internacional y viceversa.

Es por ello que el derecho interno y el internacional están en constante interacción y dependencia.

Colombia aplica un monismo moderado porque se acepta que el derecho interno y el internacional hacen parte de un mismo sistema, pero se requiere de un procedimiento formal de aprobación legislativa y de revisión constitucional para incorporar los tratados en el derecho interno.

Sin embargo, esta posición se debe revisar, pues con ella se le colocan trabas al cumplimiento de los tratados en derechos humanos a que el Estado está obligado por mandato del artículo 93 de la Constitución y, en consecuencia, del bloque de constitucionalidad, propósito con el cual el país tendría, adicional a los mecanismos de defensa de los derechos humanos, una mayor efectividad de los tratados y convenciones para hacerlos más realidad. 

Pero este es apenas un ejemplo de las múltiples tesis e ideas que deberían estarse aireando en la disputa presidencial, pues un diseño de fondo de las relaciones internacionales y de la política exterior del país le traería inmensos beneficios internos y, en primer lugar, colocaría a la política en el centro de atracción de tantos colombianos que sienten asco de ella, muchas veces con razón.

En segundo lugar, posibilitaría soluciones más adecuadas y sobre todo de fondo. Por ejemplo, se debe comprometer real y efectivamente a la comunidad internacional con la solución al problema de la erradicación de las drogas, pues mientras este flagelo no se extirpe, o por lo menos no se reduzca a su mínima expresión, no se conseguirá la paz, porque los dineros del jugoso negocio son el combustible para la violencia y la guerra.

Sin embargo, he dilapidado un buen tiempo buscando que alguno de los candidatos(as) plantee una propuesta de relaciones internacionales y de política exterior de manera integral y no de aspectos generalmente aislados y secundarios como se propone por algunos.

Esto es producto de una tradición muy parrioquialista, en virtud de la cual los candidatos(as) creen que ocuparse de las relaciones internacionales y de aspectos tales como los graves problemas institucionales del país, no genera votos, con lo cual se sigue contribuyendo a que la política y el ejercicio del poder no tengan los alcances que exigen los tiempos de ahora y del futuro.

En general, es necesario hacer el tránsito de una política exterior para el Estado a una política exterior para la sociedad. Una política exterior definida y ejecutada sobre consensos amplios de la sociedad.

Además, nuestra política exterior es presidencialista y personalista, de gran pobreza, cerrada y secreta, fragmentada, no diversificada, generalmente de bajo perfil, sin apoyo real a los colombianos en el exterior y la carrera diplomática solo opera de manera fragmentaria.

@ricaurtelosada

Facebook
Twitter
LinkedIn
Pinterest

Te Puede Interesar