En Buenaventura, la violencia volvió a manifestarse con crudeza en un hecho registrado hace pocas horas sobre la avenida Simón Bolívar, a la altura del barrio Palo Seco. De manera preliminar, se conoció que un hombre que se movilizaba en motocicleta fue atacado por sicarios y asesinado en plena vía pública. La víctima conocida entre sus amigos con los apodos “Chinga” o “Tres Grimas”.
El ataque, ocurrido en un sector de alta circulación, ha generado indignación y desconcierto entre los habitantes, pues se produjo a escasos pasos del comando central de la Policía. La ciudadanía se pregunta cómo es posible que, pese a la cercanía con una sede institucional, no se haya reaccionado tras los primeros disparos. Este cuestionamiento refleja la creciente desconfianza hacia la capacidad de respuesta de las autoridades frente a la violencia urbana.
El homicidio se convierte en un símbolo del deterioro de la seguridad en Buenaventura. La modalidad empleada, con sicarios que interceptan y ejecutan a sus víctimas en plena vía, refuerza la percepción de que la ciudad se encuentra bajo el dominio de estructuras criminales que actúan con total libertad. La comunidad, golpeada por el miedo, insiste en la necesidad de mayor presencia institucional y acciones contundentes que permitan frenar la ola de asesinatos.
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