En Alto Mira y Frontera lideran plan de sustitución voluntaria

Gloria Miranda, directora.

Durante años, el territorio de Alto Mira y Frontera, en el municipio de Tumaco, fue mencionado en Colombia como sinónimo de conflicto, economías ilegales y violencia, una narrativa que hoy empieza a transformarse desde las propias comunidades.  

La sustitución voluntaria, señalaron líderes y autoridades, solo es viable cuando nace de la decisión colectiva y no de la presión externa.

Cambiar la coca sin transformar la economía completa, advirtieron, perpetúa el conflicto y limita las posibilidades de una paz territorial sostenible. En este escenario, el programa RenHacemos se consolida como una apuesta por toda la cadena productiva y no como un simple reemplazo de cultivos.

Intervenir

El modelo propone intervenir el ingreso, la producción, la transformación y la comercialización, con un enfoque integral de transición económica. La paz territorial, sostienen desde el programa, se construye con ingresos legales, infraestructura, educación y una presencia institucional coordinada en los territorios.

Por ello, RenHacemos se presenta como un proceso de transformación estructural y no como un intercambio de una mata por otra. La asamblea comunitaria marcó un punto de quiebre para el proceso en Alto Mira y Frontera. En este espacio, comunidades afro y campesinas validaron públicamente un acuerdo que ya había sido construido de manera previa.

Incentivos

En términos concretos, el esquema de incentivos económicos contempla transferencias condicionadas por hectárea erradicada y verificada. Por una hectárea se entregan hasta 20 millones de pesos, por dos hectáreas hasta 34 millones y por tres hectáreas hasta 51 millones.

 “La lógica es clara: a mayor compromiso colectivo, mayor inversión pública”, explicó la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, al señalar que la sustitución va acompañada de vías, transformación agroindustrial y oferta social.

Desde el territorio, Odimar Landázuri, representante legal del Consejo Comunitario Alto Mira y Frontera, aseguró que el avance ya es tangible para las familias.

Finalmente, Mauricio Piscal, presidente de la vereda La Amistad, destacó el potencial para la producción de cacao de alta calidad y la necesidad de cumplir los compromisos para consolidar la confianza comunitaria.

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