Desde el municipio de Ipiales, distintos sectores económicos han manifestado su preocupación frente a los recientes ajustes arancelarios adoptados por Ecuador a productos colombianos, medidas que podrían generar efectos directos en la dinámica comercial de la frontera.
Gustavo García Figueroa, profesional nariñense que ha venido acompañando espacios de diálogo regional, señaló que el comercio binacional ha sido históricamente uno de los principales motores económicos del sur del país, especialmente para pequeños y medianos comerciantes que dependen del intercambio diario.
Según explicó, la aplicación de nuevos aranceles podría encarecer productos, disminuir el flujo comercial y afectar el empleo en actividades relacionadas con transporte, logística y abastecimiento. “La frontera vive del movimiento constante entre ambos países. Cualquier variación en las reglas de comercio repercute inmediatamente en las familias que dependen de esta dinámica”, indicó.
Voceros del sector empresarial coinciden en la necesidad de fortalecer los canales diplomáticos y promover mesas técnicas que permitan evaluar alternativas, buscando proteger la estabilidad económica regional.
En Ipiales y otros municipios fronterizos, el llamado general es a mantener el diálogo abierto y priorizar soluciones que salvaguarden el empleo y el bienestar de las comunidades que históricamente han construido una relación económica integrada entre Colombia y Ecuador.




