Petro habla de “traición”: el empresario clave en la polémica energética

Contexto: una crisis dentro del Gobierno

La más reciente subasta de energía en Colombia terminó generando una fuerte crisis política dentro del gobierno del presidente Gustavo Petro. El detonante fue la adjudicación de proyectos de generación eléctrica, entre ellos una planta térmica que operará con gas natural, lo cual va en contravía del discurso de transición energética que impulsa el mandatario.

La reacción de Petro fue inmediata y contundente. A través de redes sociales calificó el proyecto como una “traición al progresismo, a la vida y a la humanidad”, cuestionando directamente a su ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, y sugiriendo incluso posibles intereses económicos detrás de la decisión.

El punto más sensible es la ubicación del proyecto: cerca de la llamada “línea negra” de la Sierra Nevada de Santa Marta, un territorio considerado sagrado por comunidades indígenas y protegido ambientalmente.


La subasta que encendió la polémica

El proceso en cuestión corresponde a la subasta del cargo por confiabilidad, un mecanismo clave para garantizar el suministro de energía en el país a mediano plazo (2029-2030).

En esta subasta participaron decenas de proyectos, y aunque la mayoría eran de energías renovables, también se adjudicaron iniciativas térmicas a gas. Estas últimas fueron las que desataron el choque político, ya que implican mantener la dependencia de combustibles fósiles en plena transición energética.

Desde el Ministerio de Minas se defendió el proceso, señalando que no es el ministro quien adjudica directamente los proyectos, sino que estos son asignados mediante reglas técnicas por entidades como la CREG y XM.


¿Quién es el empresario detrás de la planta térmica?

Las investigaciones periodísticas revelaron que detrás del proyecto está el empresario cartagenero Jorge Manuel Urbano del Cristo Castellanos Gómez, conocido como George Castellanos.

Castellanos figura como representante legal de las empresas:

  • Nodo Energético del Norte de Colombia (Nencol)
  • Termoinduenergy Power Corporation S.A.S.

Estas compañías fueron las que ganaron la subasta para desarrollar la planta térmica que hoy está en el centro de la controversia.

Además, el empresario tiene vínculos con varias firmas del sector inmobiliario que participan como accionistas en el proyecto energético, lo que ha generado cuestionamientos sobre la estructura empresarial detrás de la iniciativa.

Cabe mencionar que su nombre ya había aparecido anteriormente en proyectos energéticos cuestionados, como el caso de Termocol, que fue sancionado por incumplimientos contractuales.


“Traición”: el papel de Alfredo Saade

El conflicto escaló aún más cuando intervino el embajador en Brasil, Alfredo Saade, cercano al presidente, quien habló abiertamente de “traición” dentro del gobierno.

Saade cuestionó públicamente al ministro Palma y pidió revertir el proyecto, lo que evidenció divisiones internas en el llamado “Pacto Histórico”.

Desde el Ministerio, Palma respondió defendiendo la transparencia del proceso y calificando las críticas como desinformación técnica, insistiendo en que la subasta busca garantizar el abastecimiento energético futuro del país.


Un choque de modelos energéticos

En el fondo, esta controversia refleja un debate más profundo:

  • El Gobierno Petro apuesta por reducir el uso de combustibles fósiles y priorizar energías renovables.
  • El sector técnico y energético insiste en mantener plantas térmicas como respaldo ante sequías o baja generación solar y eólica.

La tensión entre ambos enfoques quedó expuesta en este episodio, que algunos ya califican como uno de los mayores “fuegos amigos” del actual gobierno.


Conclusión

Más allá del señalamiento al empresario Jorge Castellanos, el caso revela una fractura interna en el Gobierno y una discusión clave para el futuro energético del país: cómo equilibrar la transición hacia energías limpias sin poner en riesgo la seguridad del suministro eléctrico.

La polémica sigue abierta, y podría tener repercusiones tanto políticas como en la ejecución de proyectos energéticos en Colombia.

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