Un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud encontró que un tercio de los niños de 11 años en Inglaterra ha bebido alcohol.
Chloe Ward bebió por primera vez a esa edad y el alcohol dominó su vida durante la década siguiente.
La echaron de su casa en Royston, Inglaterra, y terminó viviendo en un coche.
Hace dos años, la joven de 23 años se mudó a Emmaus Norfolk and Waveney, un antiguo convento donde vive y trabaja con otras 30 personas que también estaban sin hogar.
Aquí, en sus propias palabras, explica su camino para dejar de beber y su plan para agradecer a la organización benéfica que, según ella, le salvó la vida.
El alcohol siempre ha sido algo muy importante en mi familia y estuvo presente desde que yo era muy pequeña. Tenía unos 11 años cuando empecé a beber.
Rápidamente me di cuenta de cómo me hacía sentir y de que podía cambiar la forma como me sentía y escapar de mi vida.
Me cambió como persona y al principio me hacía sentir bien, era muy agradable. A partir de entonces, lo usé para la vida diaria. Era realmente una técnica de supervivencia.

