Los embalses del país que habían estado en alerta roja debido a los altos niveles de agua causados por lluvias intensas han reducido su nivel y ya no se encuentran en riesgo máximo, según el reporte más reciente.
Durante los días anteriores, varios embalses, especialmente los de Urrá e Ituango, habían alcanzado niveles cercanos o superiores al 100 % de su capacidad, lo que representaba un peligro real para las comunidades ribereñas y provocó inundaciones con daños materiales y humanos en diferentes zonas del país.
El descenso en los niveles de agua ha permitido que ningún embalse esté ahora en alerta roja, aunque varios aún se mantienen entre 90 % y 100 % de su capacidad. Otros han pasado a nivel amarillo o verde, lo que significa que ya no están en situación de riesgo máximo, pero siguen siendo monitoreados de cerca por las autoridades.
La Superintendencia de Servicios Públicos mantiene vigilancia constante sobre el comportamiento de estas infraestructuras, ya que el sistema depende en gran medida de la regulación de agua para la generación de energía y para mitigar impactos en temporada de lluvias. Aunque la reducción es positiva, persiste la vigilancia ante las previsiones del clima, pues la temporada de lluvias tradicional aún no ha empezado plenamente.
Este cambio favorable en los niveles de los embalses se da en el contexto de una declaratoria de emergencia económica en ocho departamentos, que se adoptó por los efectos de las inundaciones y el alto volumen de agua almacenada en las represas que afectaron a comunidades y servicios básicos.



