
Tibú (Norte de Santander), 9 de enero de 2026 — El Ejército de Liberación Nacional (ELN) reconoció oficialmente, mediante un comunicado divulgado este viernes, su responsabilidad en el secuestro de cinco patrulleros de la Policía Nacional ocurrido el pasado 6 de enero en la vía que conecta Cúcuta con Tibú, en el departamento de Norte de Santander.
Según la organización armada, los uniformados fueron interceptados y retenidos en un retén de control ilegal instalado por sus comandos en el sector conocido como El Tablazo, mientras se desplazaban en un bus de servicio público a bordo de un vehículo de transporte tras retornar de un turno de descanso navideño dispuesto por la Policía.
El comunicado del Frente de Guerra Nororiental del ELN incluye los nombres de los patrulleros retenidos: Daniel de Jesús Granada Quiroz, Ramón Alberto Coronel Medina, Edwin Fabián Manosalva Contreras, José Ricardo Carrillo Romero y Carlos Eduardo Barrera. El grupo armado afirmó que los uniformados “se encuentran en buen estado de salud” y que se les garantizará “el debido proceso, trato digno, atención humanitaria y las garantías de seguridad”.
La guerrilla indicó además que en los próximos días dará a conocer las condiciones para la liberación de los policías, las cuales estarían sujetas al desarrollo de las operaciones de las Fuerzas Militares encargadas de su rescate.
El episodio ha generado una fuerte preocupación por la seguridad y el orden público en el Catatumbo, una región marcada por la presencia de grupos armados ilegales y disputas territoriales, especialmente entre el ELN y las disidencias de las Farc.
Autoridades nacionales, incluida la Policía Nacional, han reiterado el rechazo a este tipo de acciones y ofrecido recompensas por información que pueda contribuir a la pronta liberación de los uniformados y al esclarecimiento del hecho.
Familiares de los policías secuestrados también han exigido su liberación inmediata, mientras sectores locales y organismos eclesiásticos promueven canales humanitarios para facilitar el regreso de los uniformados.
Este reconocimiento público del ELN representa un punto de inflexión en el caso, tras días de silencio sobre la autoría del hecho por parte del grupo armado.
